En el año del Bicentenario, Argentinos Alerta presenta un detallado balance gráfico de la situación política, social y económica del país durante el año 2009 y el primer bimestre de 2010. Durante este período se profundiza el esquema de
confrontación permanente que les permite a los Kirchner mantener el protagonismo, sembrar la división y llevar a la práctica el viejo axioma de “divide y vencerás”. La búsqueda del bien común de la Patria está ausente frente a la ambición de poder para mantener posiciones y para doblegar al adversario.
Al presentar este balance, que muestra a nuestra Patria injustamente maltratada, Argentinos Alerta no pretende llamar al desánimo ni busca alimentar odio alguno. Por el contrario, en el año del Bicentenario, exhortamos a volver a los valores fundacionales de nuestra Patria, marcados por el compromiso, por el sacrificio, por el heroísmo, por la búsqueda desinteresada del bien común.
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El otrora poder inquebrantable de los Kirchner, aparece ahora fisurado y disminuido. Atrás han quedado las épocas en las que la popularidad rondaba el 70 %. Atrás han quedado las épocas del crecimiento a tasas chinas y del superávit fiscal. La política de confrontación permanente ya ha abarcado a los más diversos sectores de la sociedad. A su turno les tocó a los militares, a la Iglesia, a la policía, al campo y a fines de 2009 y principios de 2010 le llegó el turno al presidente del Banco Central, a los jueces que frenaron el uso de reservas, y al nuevo Congreso con mayoría opositora. El dato político decisivo para interpretar el 2009 ha sido el de las elecciones del 28 de junio. Por razones de cálculo con respecto al impacto de la crisis internacional, el oficialismo adelantó la fecha de los comicios. El objetivo era ganar la elección legislativa y computarla como un plebiscito a favor de los Kirchner. A la manipulación del cronograma electoral se sumaron, en la provincia de Buenos Aires, las llamadas “candidaturas testimoniales” y el uso dispendioso de los recursos del Estado para favorecer la candidatura del marido de la presidente. No obstante, el oficialismo fue derrotado en el orden nacional y particularmente en la provincia de Buenos Aires. Ante la derrota electoral y la pérdida de poder, el kirchnerismo aprovechó el tiempo antes de que cambiara la composición del Congreso para "librar" la mayor cantidad de batallas posibles. En tiempo récord se aprobaron reformas estructurales de los sistemas institucionales y de medios. El kirchnerismo anticipó legislación económica (superpoderes, retenciones, prorroga de impuestos, ley de emergencia, etc.) y política (ley de medios, reforma electoral) para mantener el poder hasta 2011, sin consenso legislativo. El Congreso tiene ahora mayoría opositora, pero aún muy fragmentada. No hay certeza sobre correcciones a las leyes más conflictivas, ni de mejoras en el federalismo fiscal. Cristina logró postergar las llamadas "facultades delegadas" que le permite, entre otras cosas, aumentar o imponer retenciones a las exportaciones sin pasar por el Congreso. También extendió la emergencia económica con la curiosidad de haberlo hecho por dos años, con superpoderes incluidos para reasignar partidas presupuestarias. El otro cambio estructural se dio con la reforma política. Con la nueva ley, ahora habrá "primarias" obligatorias para elegir los candidatos a presidentes. También se cambio la forma de financiar los partidos. El resultado de esas votaciones indicó que a pesar de la pérdida de poder, Kirchner mantiene un proyecto político. El ex-presidente Néstor Kirchner está decidido a reconstruir el poder y a destruir a los candidatos opositores. Apuesta más al poder que al consenso y, en ese sentido, utilizará este año para desarticular las candidaturas presidenciales que puedan hacerle sombra en las elecciones de 2011. Las dos “víctimas” de Kirchner serían el mendocino Julio Cobos y el santafesino Carlos Reutemann, los dos políticos con mejor imagen y que encarnan las nuevas demandas de la mayoría de los votantes. La historia reciente muestra que Kirchner ha tenido cuatro derrotas políticas en el plano político nacional. La primera fue el fenómeno Blumberg en 2004; la segunda, monseñor Piña en 2006; la tercera, el campo en 2008 y la cuarta, la derrota electoral en 2009. En las cuatro, reaccionó de la misma manera: manteniendo el rumbo y redoblando la apuesta. La gran preocupación de los Kirchner pasa por no perder la iniciativa y por mostrarles a sus enemigos y a sus dubitativos seguidores que la derrota electoral y la dispersión del peronismo no los han dañado ni a ellos ni a su gobierno. Su objetivo no es otro que convencer a todos, especialmente a los empresarios, de que su capacidad de mando y de disciplinamiento está intacta, y de que no les temblará el pulso a la hora de firmar decretos y de echar a quien les ponga palos en la rueda. Esa es la concepción del poder de los Kirchner, para quienes hoy es mejor ser temidos que amados. Néstor y Cristina Kirchner parecen entender el poder, entre otras cosas, como una cuestión de caja. Quien maneja la mayor cantidad de dinero es el que manda. Y quizá por eso han tratado a la poderosa CGT con tanto respeto: las obras sociales sindicales manejan el triple de dinero que el Ministerio de Salud. Las obras sociales terminaron recaudando en 2009 unos 15.000 millones de pesos, con un crecimiento respecto de 2008 superior al 30%. El modelo kirchnerista se basa en una política de subsidios (para contener precios o beneficiar a determinados sectores), de asistencialismo (asignación universal, planes de cooperativas, etc.) y de obra pública para contar con el apoyo de un vasto número de intendentes y gobernadores. Este esquema requiere un gasto público creciente, que ha alcanzado en 2009 un récord histórico: consolidado el de la Nación y las provincias, llegó al 35% del PBI. Para encontrar una marca superior habría que remontarse, tal vez, a la primera presidencia de Juan Perón. Ni durante la Guerra de las Malvinas se gastó lo que se está gastando en la era Kirchner. El problema es que la fuerte dinámica expansiva del gasto no encuentra contrapartida en los recursos. El año pasado las erogaciones totales subieron 29%, mientras que los ingresos lo hicieron en 13%. El gobierno apeló, en los últimos años, a distintas fuentes de financiamiento como por ejemplo, la apropiación de las utilidades del Banco Central, la utilización de fondos de la Anses o el financiamiento del Banco Nación, cajas que, según coinciden todos los economistas de la oposición y el consenso de los profesionales independientes, ahora se han agotado. El transfondo de la pelea por las reservas del Banco Central que se inició en diciembre de 2009 está en la necesidad de contar con dinero para apoyar el proyecto presidencial para el 2011. El modelo eufemísticamente llamado de tipo de cambio competitivo ha sido inevitablemente inflacionario. La inflación continúa siendo una consecuencia negativa y poco deseable de las políticas económicas que la han provocado. Los últimos meses de 2009 mostraron una reactivación de la inflación que no se refleja en las cifras oficiales del Indec, pero que se evidencia en las mediciones privadas. Desde que Zimbabwe abandonó su moneda, sólo Venezuela, Burma e Irán tienen una inflación mayor que la de la Argentina en 2009. Para el INDEC, la inflación de 2009 fue 7,7%. Los informes privados, en cambio, calcularon que el costo de vida subió en realidad entre un 15 y un 20 por ciento. Aumentó la luz, el gas, el agua, la tarifa de teléfonos celulares y los mensajes de texto, los peajes, los colegios privados, las prepagas, los pasajes aéreos, los pasajes de micros y el boleto de los transportes públicos. Por primera vez desde 2003 volvió a empeorar la distribución del ingreso en la Argentina. El INDEC finalmente reconoció a principios de diciembre que la diferencia entre lo que gana, en promedio, una persona que está en el decil más rico y una que está en el segmento más pobre es de más de 26 veces. Hace un año era de 23,4 veces. Con el kirchnerismo, el circo está asegurado (“futbol para todos”) pero el pan queda relegado a un lejano segundo plano. Las perspectivas inflacionarias para el 2010 no son halagüeñas. Las distorsiones en el sistema de precios continuarán corrigiéndose. Los analistas proyectan para 2010 una inflación igual o mayor que la de 2009. Mientras tanto, el empleo seguirá estancado durante 2010. Durante 2009 el Gobierno capturó más fondos de los jubilados para financiarse: el PAMI suscribió una Letra por $ 700 millones. En 2009 se tomaron $ 41.500 millones de entes públicos. La inseguridad y el tráfico de drogas continuaron en ascenso durante 2009. A esto se sumó el escándalo por los medicamentos adulterados. La imagen positiva de la presidente de Argentina, Cristina Fernández, cayó en mayo al 26 por ciento, diez puntos por debajo del resultado logrado en abril y treinta menos que el nivel que tenía cuando asumió su mandato, en diciembre, según una encuesta de la consultora Poliarquía. Lula supera el 80 % en Brasil. Como regalo de fin de año, el juez Oyarbide sobreseyó al matrimonio Kirchner en la causa por el abultado incremento patrimonial durante 2008, el primer año de Cristina Fernández de Kirchner como presidente. Ese año, los bienes del matrimonio presidencial crecieron un 158% respecto del período anterior, el mayor crecimiento desde que llegaron en 2003 a la Casa Rosada. Son 44 millones de pesos, entre propiedades, ventas varias, depósitos bancarios y acciones en sociedades comerciales. El 2009 termina con el decreto de necesidad y urgencia que intentaba crear el Fondo del Bicentenario, destinado a tomar US$ 6569 millones de reservas del Banco Central. Esto daría aire al gobierno no sólo para pagar los abultados vencimientos de deuda durante 2010 sino también para asegurarse dinero fresco para la campaña presidencial de 2011. Comienza entonces un nuevo conflicto en la era K: ante la resistencia del presidente del Banco Central, Martín Redrado, éste es destituído por la presidente. Luego la justicia lo restituye el bloquea el uso de reservas. Finalmente, la comisión bicameral del congreso avala el relevo de Redrado y el gobierno designa a principios de febrero de 2010 a Mercedes Marcó del Pont. Al inaugurar el período de sesiones ordinarias en el Congreso, la presidente Cristina Kirchner anunció la derogación del fondo del Bicentenario pero firma al mismo tiempo otros dos decretos para pagar deudas con reservas. Se toman US$ 6500 millones de las reservas y se ejecuta de urgencia el traspaso de fondos. La justicia bloquea nuevamente el uso de reservas para pagar la deuda y la oposición toma control del senado y rechaza el pliego de designación de Marcó del Pont. La presidente denuncia un intento de destitución y desafía a la justicia: dice que desconocerá el nuevo fallo de la Jueza Rodriguez Vidal, a quién acusa de “defaultear” la deuda. El balance de esta pésima gestión es que se desploma la imagen de la Presidente, con sólo un 23 % de aceptación, mientras que Lula en Brasil y Bachelet en Chile terminan sus mandatos con más de 80 % de aceptación. CLIC AQUI PARA VER EL BALANCE COMPLETO EN FORMATO GRÁFICO
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LA SUMISION A UN HOMBRE DEBIL ES DISCIPLINA, PERO LA SUMISION A UN DEMENTE ES SERVILISMO.