18-A: fuerte rechazo a la reforma de la justicia y a la corrupción

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La masiva manifestación se extendió por las principales ciudades del país. El rechazo a la "democratización" de la justicia y a la corrupción dominaron los reclamos. En los últimos 7 meses se han dado 3 manifestaciones crecientes: 13-S, 8-N y ahora 18-A.

(ArgentinosAlerta.org) Centenares de miles de personas encabezaban el jueves por la noche una nueva protesta en todo el país contra el Gobierno de la presidente Cristina Fernández de Kirchner, que la ha esquivado viajando a Perú y luego a Venezuela para la asunción presidencial de Nicolás Maduro.

Hubo un fuerte rechazo a la polémica reforma de la Justicia que impulsa el Gobierno y expresiones unánimes contra la corrupción en el poder conocidas en los últimos días.

Resignada, la presidente antes de viajar comentó al pasar durante un discurso en la Casa Rosada: "Bueno, al que le gusta protestar me parece bien, pero sería bueno que, además, todos podamos ayudar".


La diferencia principal con los anteriores cacerolazos fue la participación activa de la oposición, cuyos principales dirigentes, salvo el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, decidieron movilizarse junto con la gente y prometieron trabajar para la unidad.

El cacerolazo fue difundido desde las redes sociales. Se destacaron las páginas facebook de El Cipayo, el Anti-K, Cacerolazos anti-K, Argentinos Indignados, Cacerolazo para Todos y Todas, Valores para mi País entre otras.

El leimotiv, esta vez, fue el paquete de proyectos de ley impulsados por la Casa Rosada para "democratizar la Justicia" y que ya cuenta con media aprobación en el Congreso y el Senado. "18 de abril. Nos vemos en la calle. La Justicia no se toca", señalaba una pancarta de la convocatoria.

"Con el proyecto de reforma judicial, el Gobierno intenta controlar la Justicia", denuncian los organizadores. Y también exclaman que "la República nos necesita. Somos el freno a la tiranía y a la cleptocracia. ¡Digamos basta!". Las consignas también aluden a la corrupción de funcionarios, la inseguridad, mientras que por momentos la gente grita "se va a acabar, se va a acabar, la dictadura de los K", por los Kirchner.


El modelo será "radicalizado"

En la Casa Rosada, los pocos funcionarios que permanecían allí durante el reclamo admitieron que se estaba frente a una importante protesta popular, pero se preocuparon por afirmar que en nada cambiará el rumbo del Gobierno. Por el contrario, dijeron que el modelo será "radicalizado".

De viaje a Perú y a Venezuela, donde tiene previsto asistir a la asunción del presidente electo Nicolás Maduro, Cristina Kirchner bombardeó su cuenta de Twitter con más de sesenta mensajes, pero en ninguno de ellos aludió al cacerolazo contra su gobierno.

Lejos de formular una autocrítica, el Gobierno apurará la semana próxima en el Congreso la sanción definitiva del paquete de leyes sobre la reforma de la Justicia e insistirá en ignorar el escándalo que se desató en los últimos días a raíz de las denuncias periodísticas sobre presunto lavado de dinero que involucrarían al empresario kirchnerista Lázaro Báez.

La protesta también se hizo sentir en el extranjero. Cientos de argentinos se movilizaron a la sede de las embajadas argentinas con sus pancartas, todas críticas al gobierno kirchnerista. "¡Fuera ladrones!" "Queremos una Justicia independiente!", rezaban los carteles que se vieron en algunas capitales como Washington, Tokio, Sydney, Roma y Madrid.


 


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