Aborto libre en cualquier momento del embarazo (hasta el 9no mes)

Versión para impresiónEnviar a un amigoPDF version

Si bien postula la legalización hasta la semana 14, el plazo puede extenderse sin límites por causales tan laxas y ambiguas como la salud “psíquica” y “social” de la madre.

(CentroDeBioetica.org / ArgentinosAlerta.org) El pasado 5 de marzo, y con la firma de 71 diputados, se presentó el proyecto de ley de aborto con número de expediente 230-D-2018 que postula su legalización hasta la semana 14. Pero ese plazo puede extenderse a cualquier momento de embarazo  por causales tan amplias y ambiguas como la salud “psíquica” y “social” de la madre.

El grupo de investigación del Centro de Bioética Persona y Familia, bajo la dirección de María Inés Franck y Jorge Nicolás Lafferriere, ha realizado un pormenorizado estudio del proyecto en un trabajo titulado: “Análisis del proyecto de ley de aborto libre y propuestas para la maternidad vulnerable”.

El proyecto de ley pretende la completa legalización del aborto hasta la semana 14 y, luego de ese plazo, por amplias causales que involucran toda situación que pueda afectar la salud física, psíquica y social de la madre, la violación o las malformaciones fetales graves. Lo dicho se desprende de los artículos 1 y 3 del proyecto:

Artículo 1°: En ejercicio del derecho humano a la salud, toda mujer tiene derecho a decidir voluntariamente la interrupción de su embarazo durante las primeras catorce semanas del proceso gestacional.

Artículo 3º: Sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo primero, y más allá del plazo establecido, toda mujer tiene derecho a interrumpir su embarazo en los siguientes casos:

1.    Si el embarazo fuera producto de una violación, con el sólo requerimiento y la declaración jurada de la persona ante el profesional de salud interviniente
2.    Si estuviera en riesgo la vida o la salud física, psíquica o social de la mujer, considerada en los términos de salud integral como derecho humano.
3.    Si existieren malformaciones fetales graves.

De lo anterior se desprende que el proyecto no sólo propone el aborto libre e irrestricto, sin expresar causa hasta la semana 14, sino que lo extiende hasta el fin del embarazo invocando una amplitud de causales.

Por otra parte, la fijación del plazo de 14 semanas para poner el límite a la posibilidad de solicitar el aborto libre resulta arbitraria y desconoce la constatación científica de que la existencia del ser humano comienza en la concepción.

Según el artículo 8 las adoslescentes entre 13 y 16 años tiene la “madurez suficiente” para solicitar un aborto, mientras que las menores de 13 años requieren el consentimiento de uno de sus progenitores o representante legal:

Artículo 8°: Si la interrupción voluntaria del embarazo debe practicarse a una persona adolescente, entre los 13 y los 16 años de edad, se presume que cuenta con aptitud y madurez suficiente para decidir la práctica y prestar el debido consentimiento.

Si la IVE debe practicarse en una persona menor de 13 años de edad se requerirá su consentimiento con la asistencia de al menos uno de sus progenitores o representante legal...

De esta forma, el proyecto no propone ninguna medida para prevenir el embarazo adolescente. Se limita a legalizar el aborto libre para las adolescentes desde los 13 años, sin necesidad de intervención de sus padres. Incluso antes de los 13 años la preocupación está centrada en que la niña aborte con la mera asistencia de personas que pueden no ser sus padres.

El proyecto propone la legalización del aborto incluso más allá del plazo de la semana 14 si el embarazo fuera producto de una violación, bastando el requerimiento de la persona y una declaración jurada. Al respecto, también en este punto el proyecto omite medidas para resolver situaciones de sometimiento y abuso que pueden padecer las mujeres que recurren al aborto y tampoco se preocupa de la adopción de medidas orientadas a perseguir penalmente a los responsables de la violación.

¿Qué consecuencias tiene el aborto libre?

1. El aborto libre quiebra las bases de la convivencia: La propuesta de legalizar el aborto como un derecho, sin expresión de causa, introduce en la convivencia un dinamismo de exclusión y descarte de seres humanos, que violenta el derecho a la vida junto a muchos otros. El aborto libre conduce a un incremento de las presiones sobre la mujer que quiere llevar adelante el embarazo. El aborto libre también ha sido utilizado en otros países para discriminar y seleccionar el sexo de los hijos, eliminando sistemáticamente a las mujeres.

En definitiva, el aborto libre genera condiciones jurídicas que favorecen una concepción tecnocrática de la sociedad en la que las personas son valoradas sólo por su eficiencia y utilidad.

2. Aborto libre y eliminación sistemática de personas con discapacidad: El aborto libre, en alianza con estudios genéticos cada vez más precisos, tempranos, seguros y accesibles, genera las condiciones jurídicas para la sistemática eliminación prenatal de personas con discapacidad. La experiencia internacional demuestra que en los países con aborto libre se descarta alrededor del 90% de los casos detectados de discapacidad, como Síndrome de Down.

El aborto por discapacidad fetal es, además, contrario a la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, con jerarquía constitucional. Si bien la ley no obliga a abortar a la persona con discapacidad, su eliminación sistemática se produce por la presión sobre el médico, quien se ve obligado a recomendar estudios prenatales o incluso el mismo aborto por temor a sufrir acciones por mala praxis, y por presión hacia los padres, desde un sistema de salud que pretende cobrar mayores primas por la cobertura de discapacidades que hubieran podido ser eliminadas prenatalmente.

3. La arbitrariedad del límite de la semana 14: La fijación del plazo de 14 semanas para poner el límite a la posibilidad de solicitar el aborto libre resulta arbitraria y desconoce la constatación científica de que la existencia del ser humano comienza en la concepción.

4. Aborto, derecho a la vida y ordenamiento jurídico argentino: No existe ningún documento internacional ni tratado vinculante para la Argentina que expresamente establezca un pretendido derecho al aborto. El ordenamiento jurídico nacional posee una sólida tradición de reconocimiento de la personalidad jurídica del ser humano desde la concepción, ratificada recientemente por el Código Civil y Comercial (cfr. arts. 19 y 57). La legalización del aborto vulnera el derecho a la vida y significa un quiebre en la coherencia del sistema punitivo del Código Penal, de tal modo que la vida humana como bien jurídico queda relegada en su protección ante bienes como la propiedad o la seguridad.

5. Aborto y objeción de conciencia: mientras que las primeras versiones del proyecto de ley de aborto libre y legal incluían el derecho a la objeción de conciencia por parte de los profesionales de la salud, el texto presentado en 2018 ya no lo incluye. Esta omisión constituye una grave amenaza a la libertad de pensamiento, conciencia y religión de muchos profesionales de la salud. Se trata de derechos reconocidos por los Tratados Internacionales de Derechos Humanos, con jerarquía constitucional. Además, ignora las mismas recomendaciones del fallo “FAL” de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Negar la objeción de conciencia contradice los códigos de ética médica vigentes en nuestro país.

Los diputados que firmaron el proyecto

PRO (5): Samanta Acerenza, Daniel Lipovetzky, Juan Carlos "Cali" Villalonga, Marcelo Wechsler y Sergio Wisky.

UCR (14): Brenda Austin, Karina Banfi, Miguel Bazze, Albor "Niky" Cantard, Gonzalo Del Cerro, Alejandro Echegaray, Carlos Fernández, Alejandra Martínez, Lorena Matzen, Josefina Mendoza, Gustavo Menna, Fabio Quetglas, Olga Rista y Facundo Suárez Lastra.

Evolución (3): Carla Carrizo, Martín Lousteau y Teresita Villavicencio.

Libres del Sur (1): Victoria Donda.

Frente para la Victoria (38): Laura Alonso, Cristina Brítez, Juan Cabandié, Guillermo Carmona, Analuz Carol, Pablo Carro, Carlos Castagneto, Gabriela Cerruti, José Ciampini, Walter Correa, Eduardo "Wado" De Pedro, Martín Doñate, Gabriela Estévez, Daniel Filmus, Nilda Garré, Adrián Grana, Juan Manuel Huss, Santiago Igon, Máximo Kirchner, Andrés "Cuervo" Larroque, Darío Martínez, Mónica Macha, Lucila Masin, Mayra Mendoza, Verónica Mercado, Leopoldo Moreau, Horacio Pietragalla, Analía Rach Quiroga, Fernanda Raverta, Matías Rodríguez, Rodrigo Rodríguez, José Ruiz, Aragón Roberto Salvarezza, Magdalena Sierra, Vanesa Siley, Rodolfo Tailhade, Luana Volnovich, Hugo Yasky.

Movimiento Evita (4): Araceli Ferreyra, Lucila De Ponti, Leonardo Grosso, Silvia Horne.

Frente de Izquierda (3): Nicolás Del Caño, Romina Del Plá y Nathalia González Seligra.

Partido Justicialista (1): Carolina Moisés.

Frente Renovador (2): Cecilia Moreau y Raúl Pérez.

Etiquetas:

Comentarios