Benedicto XVI, la renuncia de un grande

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Hoy termina su pontificado Benedictus Sextus Decimus, Pontífice 265°de la Iglesia Católica. Continuará su servicio a la Iglesia llevando una vida de oración.

Martín Patrito

(ArgentinosAlerta.org) Joseph Ratzinger coleccionó todo tipo de epítetos desde sus días en la Curia Romana: el Rottweiler de Dios, el Panzerkardinal, el Papa-Nazi. Sin embargo, estos apodos hablan más de quienes los profieren que del tranquilo estudioso de Baviera.

Cuando el Papa Benedicto XVI publicó su primera encíclica "Dios es Amor" (Deus Caritas Est), los "custodios de la sabiduría" se dieron cuenta de que la caricatura que habían creado no era real. Ahora, con el anuncio de su renuncia, el Papa los ha desconcertado nuevamente.

Muchos se preguntan qué hay detrás de todo esto y abundan en estos días todo tipo de especulaciones y falsedades en los medios de comunicación. Benedicto XVI es un signo de contradicción para aquellos que pretenden juzgar cada acción humana utilizando las categorías cínicas de la voluntad de poder, de la terquedad, de la obstinación.

La humildad

Entre los títulos que posee un papa, uno de ellos es el de Siervo de los Siervos de Dios (Servus servorum Dei). Benedicto XVI ha llegado a la conclusión de que "por la edad avanzada" ya no puede servir a la Iglesia "para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado" y en un gesto de humildad ha presentado su renuncia al pontificado a partir del 28 de febrero.

Lejos de todo tipo de hipótesis retorcidas, el Papa explicó nuevamente durante el último Ángelus de su Pontificado, el domingo 24 de febrero, los motivos de su renuncia. "Dios me llama a servir a la Iglesia de una forma más adecuada con mis fuerzas". "El Señor me llama a “subir al monte”, a dedicarme aún más a la oración y a la meditación" expresó.

Joseph Ratzinger (primera fila, 6to desde la izquierda) cuando tenía 8 años durante su primera comunión en Aschau am Inn, Bavaria, en1935.

Benedicto XVI finaliza su pontificado con la misma humildad y espíritu de servicio con que lo comenzó:

El 19 de abril de 2005, cuando saludaba a la gente desde el balcón central de la Basílica de San Pedro tras haber sido elegido Papa expresaba: 

  • "Queridos hermanos y hermanas: después del gran Papa Juan Pablo II, los señores cardenales me han elegido a mí, un simple y humilde trabajador de la viña del Señor. Me consuela el hecho de que el Señor sabe trabajar y actuar incluso con instrumentos insuficientes, y sobre todo me encomiendo a vuestras oraciones. En la alegría del Señor resucitado, confiando en su ayuda continua, sigamos adelante. El Señor nos ayudará y María, su santísima Madre, estará a nuestro lado. ¡Gracias!".

Miércoles 20 de Abril, durante su primera homilía en la Capilla Sixtina:

  • "Me dispongo a emprender este ministerio peculiar, el ministerio "petrino" al servicio de la Iglesia universal, con humilde abandono en las manos de la Providencia de Dios."

Y en su última audiencia del miércoles 27 de febrero expresó:

  • "No abandono la cruz, sino que quedo de modo nuevo ante el Señor crucificado. Ya no llevo la potestad del oficio para el gobierno de la Iglesia, sino que en el servicio de la oración quedo, por así decirlo, en el recinto de San Pedro."

Josef Ratzinger (derecha) con su hermano Georg durante su ordenación en Freising, Alemania, en 1951

Benedicto XVI, amante de la verdad

Tanto en las audiencias generales de los miércoles en el Vaticano como en sus homilías nos ha dejado un invalorable legado espiritual.

En estos casi ocho años, el Papa nos ha dejado tres encíclicas. La primera, Dios es amor (Deus caritas est), firmada en diciembre de 2005 y publicada a inicios de 2006, está dedicada al tema del amor. La segunda, Salvados por la esperanza (Spe salvi), dada a luz a finales de 2007, trata sobre la esperanza. La tercera, Caridad en la verdad (Caritas in veritate), de 2009, analiza y aplica la doctrina social de la Iglesia al actual contexto del mundo globalizado.

Dentro de este vastísimo legado, queremos destacar su "pastoral de la inteligencia" como la ha denominado el obispo español José Ignacio Munilla Aguirre.

Benedicto XVI ha insistido una y otra vez que hombre es capaz de conocer la verdad y ha advertido sobre las consecuencias nefastas del actual relativismo, de ese "dejarse llevar de aquí hacia allá por cualquier tipo de doctrina". Benedicto ha sido plenamente conciente de la "sed de verdad, que arde en el corazón de todo hombre" y ha llamado a "desmantelar la dictadura del relativismo moral". En su discurso a los profesores universitarios en el 2011 en Madrid advirtió que si todo se reduce al mero cálculo de poder, a la sola utilidad y al pragmatismo inmediato, las "pérdidas pueden ser dramáticas": desde los abusos de una ciencia sin límites hasta el totalitarismo político.

De allí la necesidad de educar en la verdad:

  • "Por eso, en la educación de las nuevas generaciones, ciertamente no puede evitarse la cuestión de la verdad; más aún, debe ocupar un lugar central. En efecto, al interrogarnos por la verdad ensanchamos el horizonte de nuestra racionalidad, comenzamos a liberar la razón de los límites demasiado estrechos dentro de los cuales queda confinada cuando se considera racional sólo lo que puede ser objeto de experimento y cálculo".

Benedicto XVI rezando con su hermano George

Durante la Misa "pro eligendo pontifice" del 18 de abril de 2005, el entonces Cardenal Ratzinger advertía sobre la "dictadura del relativismo":

  • "Se va constituyendo una dictadura del relativismo que no reconoce nada como definitivo y que deja como última medida sólo el propio yo y sus antojos."

Durante la audiencia del 5 de agosto de 2009, con motivo de cumplirse los 150 años de la muerte del santo cura de Ars, nuevamente remarca Benedicto que en la época actual reina en muchos ambientes una especie de "dictadura del relativismo":

  • "El relativismo contemporáneo mortifica la razón, porque de hecho llega a afirmar que el ser humano no puede conocer nada con certeza más allá del campo científico positivo. Sin embargo, hoy, como entonces, el hombre "que mendiga significado y realización" busca continuamente respuestas exhaustivas a los interrogantes de fondo que no deja de plantearse."

En la audiencia del 30 de septiembre de 2009, de regreso de su viaje a la República Checa, Benedicto enfatiza la necesidad de una formación humana integral:

  • "...volví a proponer la idea de la formación humana integral, basada en la unidad del conocimiento enraizado en la verdad, para contrarrestar una nueva dictadura, la del relativismo unido al dominio de la técnica. La cultura humanística y la científica no pueden estar separadas; más aún, son las dos caras de una misma medalla."

En la celebración de la XLVI Jornada Mundial de la Paz el 1ro de enero de 2013 Benedicto XVI es tajante:

  • "Una condición previa para la paz es el desmantelamiento de la dictadura del relativismo moral y del presupuesto de una moral totalmente autónoma, que cierra las puertas al reconocimiento de la imprescindible ley moral natural inscrita por Dios en la conciencia de cada hombre. La paz es la construcción de la convivencia en términos racionales y morales, apoyándose sobre un fundamento cuya medida no la crea el hombre, sino Dios."

Benedicto XVI rezando ante el féretro de Juan Pablo II

Verdad y caridad

"La caridad sin la verdad sería ciega; la verdad sin la caridad sería como «címbalo que retiñe» (1 Co 13, 1)." expresó el Cardenal Ratzinger en la misa pro eligendo pontifice. La relación caridad-verdad la retomaría luego en la encíclica Caritas in Veritate (caridad en la verdad) en la que Benedicto llamaba al recto uso de la razón frente a la exacerbación del sentimentalismo de la cultura actual:

  • "Sin la verdad, la caridad cae en mero sentimentalismo", "La verdad libera a la caridad de la estrechez de una emotividad que la priva de contenidos relacionales y sociales, así como de un fideísmo que mutila su horizonte humano y universal" (nº 3).
  • "Un cristianismo de caridad sin verdad se puede confundir fácilmente con una reserva de buenos sentimientos, provechosos para la convivencia social, pero marginales.", "Sin la verdad, la caridad es relegada a un ámbito de relaciones reducido y privado. Queda excluida de los proyectos y procesos para construir un desarrollo humano de alcance universal, en el diálogo entre saberes y operatividad." (nº 4).

Benedicto XVI en el Parlamento alemán: "La tarea de los políticos es servir a la justicia"

El discurso que Benedicto XVI pronunció en el Bundestag estuvo dirigido a los políticos: "Quita el derecho y, entonces, ¿qué distingue el Estado de una gran banda de bandidos?" les dijo.

  • "Quita el derecho y, entonces, ¿qué distingue el Estado de una gran banda de bandidos?", dijo en cierta ocasión San Agustín. Nosotros, los alemanes, sabemos por experiencia que estas palabras no son una mera quimera. Hemos experimentado cómo el poder se separó del derecho, se enfrentó contra el derecho; cómo se ha pisoteado el derecho, de manera que el Estado se convirtió en el instrumento para la destrucción del derecho; se transformó en una cuadrilla de bandidos muy bien organizada, que podía amenazar el mundo entero y empujarlo hasta el borde del abismo. Servir al derecho y combatir el dominio de la injusticia es y sigue siendo el deber fundamental del político."

Benedicto subrayó que "Servir al derecho y combatir el dominio de la injusticia es y sigue siendo el deber fundamental del político". Una vez más, alertó contra la tentación de los hombres de creerse dioses, de hacer seres humanos por un lado, y de privar de su humanidad a otros:

  • "no dejar que la razón se considere autosuficiente, rechazando todo aquello que no es "funcional" y falsificable, y cerrándose como un edificio "de cemento armado sin ventanas".

El combate de la pederastia

A lo largo de sus casi ocho años de papado tuvo que afrontar fuertes tempestades. Llevó una conducta de tolerancia cero frente a los casos de clérigos que abusaron de menores y que fueron encubiertos por autoridades eclesiásticas y, en ocasiones, también por las civiles. El Papa Benedicto ha tenido la valentía de enfrentar este grave problema, sin ocultar la verdad, provocando la dimisión en cadena de obispos que no estuvieron a la altura de las circunstancias y reuniéndose con las víctimas.

Esto provocó la renuncia de varias decenas de Obispos en distintas partes del mundo, muchos de los cuales se habían limitado a cambiar de parroquia a los clérigos pederastas, sin suspenderlos de sus funciones. "El rigor de Benedicto XVI contra la suciedad en la Iglesia" fue uno de los titulares de la edición italiana de "L'Osservatore Romano", publicado el 14 de marzo de 2010.

Los valores no negociables

En la exhortación Sacramentum Caritatis, Benedicto XVI enumeró una serie de valores
que deben ser promovidos y protegidos, especialmente, por quienes se dedican a la política:

  • "El respeto y la defensa de la vida humana, desde su concepción hasta su fin natural, la familia fundada en el matrimonio entre hombre y mujer, la libertad de educación de los hijos y la promoción del bien común en todas sus formas."

Benedicto subrayó que esos valores son no negociables:

  • "Estos valores no son negociables. Así pues, los políticos y los legisladores católicos, conscientes de su grave responsabilidad social, deben sentirse particularmente interpelados por su conciencia, rectamente formada, para presentar y apoyar leyes inspiradas en los valores fundados en la naturaleza humana (nro 83)."

Estos principios son generales para todos los hombres:

  • Estos principios no son verdades de fe, ni una mera derivación del derecho a la libertad religiosa. Están inscritos en la misma naturaleza humana, se pueden conocer por la razón, y por tanto son comunes a toda la humanidad.

Benedicto XVI en su última audiencia, el miércoles 27 de febrero de 1013

El aborto no resuelve nada

Durante el discurso de Benedicto a los participantes de la asamblea general de la Academia Pontificia para la Vida, el 26 de febrero de 2011, el Papa Benedicto XVI señaló que el aborto no resuelve nada, al contrario, mata a un niño, destruye a la mujer, enceguece la conciencia del padre de la criatura y arruina a la familia.

Aseguró que los médicos no pueden ignorar la “grave tarea” de defender del engaño la conciencia de muchas mujeres que piensan encontrar en el aborto la solución a las dificultades familiares, económicas, sociales o a los problemas de salud de sus hijos.

Deploró que, en muchas ocasiones, los mismos doctores convencen a las madres que el legrado es no sólo una elección moralmente lícita sino un debido acto “terapéutico” para evitar sufrimientos al bebé y a su familia, y un “injusto” peso a la sociedad.

"En un escenario cultural caracterizado por el eclipse del sentido de la vida, en el cual se ha atenuado la común percepción de la gravedad moral del aborto y de otras formas de atentados contra la vida humana, se pide a los médicos una especial fortaleza para afirmar que el aborto no resuelve nada", dijo.

En el mensaje de la Jornada Mundial de la paz del pasado 1ro de enero de 2013, Benedicto meditaba nuevamente sobre el valor de la vida humana:

  • "Quienes no aprecian suficientemente el valor de la vida humana y, en consecuencia, sostienen por ejemplo la liberación del aborto, tal vez no se dan cuenta que, de este modo, proponen la búsqueda de una paz ilusoria. La huida de las responsabilidades, que envilece a la persona humana, y mucho más la muerte de un ser inerme e inocente, nunca podrán traer felicidad o paz."

Matrimonio: unión de un hombre y una mujer

En el mensaje de la Jornada Mundial de la paz del pasado 1ro de enero de 2013, Benedicto insistía una vez más en la importancia del matrimonio entre un hombre y una mujer:

  • "También la estructura natural del matrimonio debe ser reconocida y promovida como la unión de un hombre y una mujer, frente a los intentos de equipararla desde un punto de vista jurídico con formas radicalmente distintas de unión que, en realidad, dañan y contribuyen a su desestabilización, oscureciendo su carácter particular y su papel insustituible en la sociedad. "

Selección de diez "perlas" de Benedicto XVI

Concluimos con una selección de diez reflexiones compiladas por el obispo español José Ignacio Munilla Aguirre que ilustran la "pastoral de la inteligencia" que ha realizado Benedicto durante su pontificado.

  •  “Donde Dios no ocupa el primer lugar, corre peligro la dignidad del hombre”.
  • “Cuando el hombre se aparta de Dios, no es Dios quien le persigue, sino los ídolos”.
  • “Una fe que nosotros mismos podemos determinar, no es en absoluto una fe”.
  • “La razón no se salvará sin la fe, pero la fe sin la razón no será humana”.
  • “Cuando la política promete ser redención, promete demasiado. Cuando pretende hacer la obra de Dios, pasa a ser, no divina, sino demoníaca”.
  • “El laicismo se está convirtiendo en una ideología autoritaria e intolerante”.
  • “No es la ciencia la que redime al hombre. El hombre es redimido por el amor”.
  • “Hay quien afirma que el respeto a la libertad del individuo hace que sea erróneo buscar la verdad. Pero, ¿qué objeto tiene entonces la libertad?”.
  • “Las cuentas sobre el hombre, sin Dios, no cuadran; y las cuentas del universo, sin Dios, tampoco cuadran”.
  • “La cultura de Europa nació del encuentro entre Jerusalén, Atenas y Roma; del encuentro entre la fe en el Dios de Israel, la razón filosófica de los griegos y el pensamiento jurídico romano”.

Sólo nos resta decir ¡Gracias Benedicto XVI!

 


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