Comité de la ONU pide a Iglesia Católica cambiar doctrina sobre aborto y homosexualidad

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Quejate ante la responsable del Comité para para los Derechos del Niño, la noruega Kirsten Sandberg. #InjerenciaNO


(ArgentinosAlerta.org) El informe de un comité de derechos humanos de la ONU constituye un ataque ideológico apenas disimulado contra las enseñanzas de la Iglesia Católica sobre el aborto, la anticoncepción y la homosexualidad -e incluso la naturaleza de la sexualidad humana- bajo el pretexto de una crítica a los escándalos de abusos sexuales.

El Comité de los Derechos del Niño de la ONU que redactó el informe ha abusado de sus atribuciones al solicitar cambios en la doctrina católica.

Ni este Comité ni ningún otro tienen atribución alguna para imponer a la Iglesia Católica o a cualquier otro organismo la promoción del aborto, la homosexualidad o la anticoncepción.

Sin embargo, el Comité de los Derechos del Niño, presidido por la noruega Kirsten Sandberg, dice que la Iglesia debe identificar las "circunstancias bajo las cuales se debe permitir el acceso a los servicios de aborto". También dijo que la Iglesia debe "superar todas las barreras y tabúes sobre la sexualidad adolescente que obstaculizan el acceso a la información sexual y reproductiva, incluida la planificación familiar y los anticonceptivos".

El Comité también atacó las enseñanzas de la Iglesia sobre complementariedad sexual entre hombre y mujer y sobre su igual dignidad.

Hipócritamente, bajo el pretexto de tratar de proteger a los niños contra el abuso sexual, el Comité promueve a) la destrucción de niños no nacidos mediante el aborto y b) la destrucción de la inocencia de los niños nacidos a través de la promoción de la anticoncepción y la homosexualidad.


Concretamente, el Comité de Derechos del Niño dice estar preocupado por lo siguiente:

  • Las declaraciones sobre la homosexualidad de la Santa Sede contribuyen a la estigmatización de niños y adolescentes educados por parejas del mismo sexo.
  • Urge a la Iglesia a usar su autoridad moral para condenar la discriminación o la violencia contra los niños basados en su orientación sexual o la de sus padres.
  • Muestra su preocupación porque la Iglesia sigue haciendo énfasis en promover la complementariedad entre hombre y mujer y en la igualdad en dignidad "que no es lo mismo que la igualdad ante la ley".
  • Reclama que retire los libros de texto de las escuelas católicas en las que se eduque en estereotipos de género que puedan limitar a los niños y niñas su educación y desarrollo.
  • Muestra su preocupación por los adolescentes que se encuentran en los seminarios de la Legión de Cristo y de otras órdenes religiosas por estar aislados de sus familias y del mundo.
  • Urge que se investiguen las alegaciones de niños y adolescentes separados por sus familias por si pudieran ser manipulados psicológicamente y que la Iglesia se asegure que en tal caso, los manipuladores sean apartados de sus funciones.
  • Reclama que la Iglesia revise el canon 1398 relativo al aborto para que se tengan en cuenta las circunstancias. Consideran que en ocasiones se pone en riesgo la vida y la salud de las chicas embarazadas.

El Comité reclama también que la Santa Sede expulse a todos los sacerdotes sospechosos de pederastia y les ponga a disposición de la justicia. En rueda de prensa, su presidenta, Kirsten Sandberg señaló lo siguiente:

“La Santa Sede ha adoptado políticas y prácticas que han llevado a la continuación del abuso y a la impunidad de los perpetradores (…) Han puesto conscientemente la preservación de la reputación de la Iglesia y la protección de los perpetradores por encima de los mejores intereses de los niños”.

Hechos, no palabras

La ‘tarjeta amarilla’ de la ONU se produce además después de que la Santa Sede compareciera el pasado mes de enero ante la citada comisión de Naciones Unidas para explicar los asuntos de pederastia y la estrategia a seguir. Además, el papa Francisco formó el pasado mes de diciembre una comisión precisamente con el mismo objetivo: poner a disposición de la justicia civil los casos de pederastia.

No es nuevo. Benedicto XVI ya mostró públicamente la “vergüenza” de la Iglesia ante los casos de abusos a menores, pidió disculpas aún reconociendo que el daño podría ser irreparable y defendió que los culpables fueran puestos a disposición de la justicia civil. En diversas ocasiones Benedicto XVI señaló lo siguiente:

“Estoy profundamente consternado por el sufrimiento de jóvenes indefensos (…) Comparto el sentimiento de desazón y de traición de muchas victimas ante estos actos pecaminosos y el modo en que fueron afrontados por las autoridades de la Iglesia (…) ha habido una inadecuada respuesta a las víctimas (…) Han traicionado la confianza de jóvenes y sus familias (…) Han causado un inmenso daño a las víctimas, a la Iglesia y a la percepción pública del sacerdocio y de la vida religiosa. (…) Deberán responder ante Dios Todopoderoso y ante los tribunales debidamente constituídos.

Hechos, no palabras: la política de tolerancia cero de Benedicto XVI frente a los clérigos que abusaron de menores y que fueron encubiertos por autoridades eclesiásticas provocó la renuncia de varias decenas de Obispos en distintas partes del mundo, muchos de los cuales se habían limitado a cambiar de parroquia a los clérigos pederastas, sin suspenderlos de sus funciones. Benedicto XVI destituyó también a 400 curas pederastas.

El compromiso de la Iglesia contra la pederastia es claro. ¿Por qué esa agresividad cuando la Iglesia ha tomado cartas en el asunto?, ¿por qué no dirigen la misma beligerancia hacia los acosos sexuales de los cascos azules o de los colegios de la UNESCO?

Quejate ante la responsable del Comité de Derechos del Niño, la noruega Kirsten Sandberg. Le enviaremos una copia al Observador Permanente de Su Santidad el Papa Fracisco en Ginebra (Suiza), Mons. Silvano Tomasi.


 

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