Donald Trump se impone al establishment y a la cultura de la muerte

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La victoria de Trump es la muerte de lo políticamente correcto.

(ArgentinosAlerta.org) El candidato republicano se impuso en todos los Estados considerados decisivos: Ohio, Carolina del Norte, Florida y Pensilvania. El magnate de la construcción consiguió 279 electores. El mínimo requerido es de 270, por lo que su triunfo no tiene dudas. Hillary obtuvo sólo 228.

A Hillary Clinton la respaldaron 229 diarios (a Donald Trump apenas 13) que taparon todo tipo de escándalos. El director del FBI, James Comey, indultó a última hora a la candidata demócrata por los emails enviados en su etapa como secretaria de Estado cuando se saltó el protocolo sobre seguridad. No le alcanzó.

Los republicanos no sólo ganaron la presidencia, sino que son mayoría en el Senado (51 vs 48) y en la Cámara de Representantes (239 vs 193). El partido republicano también ganó la mayoría de las gobernaciones y tiene la oportunidad de designar a un nuevo juez en la Corte Suprema.

La muerte de lo políticamente correcto

Tras el Brexit y el plebiscito colombiano, llegó el ‘Trumpazo’; el ‘Brexit plus’, como decía Trump en campaña. Nueva sorpresa para analistas que sólo ven lo que la corrección política les marca. "La victoria de Trump es la muerte de lo políticamente correcto" subraya el periodista Luis Losada.

La caricatura que desde hace un año han dibujado sin cesar la mayoría de los medios de comunicación parece no haber pesado en el ánimo del votante estadounidense. El intenso ruido mediático generado a su alrededor no ha logrado sepultar las razones con las que el republicano ha seducido a los norteamericanos.

Las teclas tocadas por Trump en la campaña electoral -soberanía contra globalización, control a la inmigración masiva y defensa del autóctono, identidad contra multiculturalismo o defensa de la familia natural contra la ideología de género- se han impuesto a la corrección política y a la candidata, Clinton, del establishment.

Definitivamente los intereses de las élites políticas y económicas no son las mismas que las del votante medio norteamericano. Washington y Nueva York reman en dirección opuesta a la del ciudadano sacudido a impuestos que no aspira a otra cosa que a tener un trabajo y cierta seguridad. Nada del otro mundo, por cierto.

"Seré el presidente para todos los estadounidenses"

Consciente de que la nación está prácticamente dividida en dos tras una dura y no siempre limpia campaña electoral, Trump lanzó un mensaje conciliador: "A todos los republicanos, demócratas e independientes en esta nación les digo que es momento de que nos reconciliemos como un pueblo unido".

Igualmente se ha comprometido a "reconstruir el país" y sumar a todas las personas sin diferencias de "raza, religión u origen. Trabajaremos juntos en la tarea de renovar la nación y construir nuestro sueño".

En cuanto a su política exterior, el presidente electo ha asegurado que "tendremos buena relación con todos los países que estén dispuestos a llevarse bien con nosotros".


¿Es un monstruo?

¿Y qué pasará ahora? Es la pregunta del millón. ¿Es Trump el monstruo que dibujan la mayoría de medios? Probablemente no. Y eso que él también está lleno de contradicciones. Promete proteccionismo, pero el magnate neoyorquino se ha enriquecido como empresario gracias a las ventajas del libre mercado.

En fin, la noche del 8 de noviembre será recordada como aquella en la que los ciudadanos de la democracia más importante del planeta dijeron “basta” a los designios del mundialismo y a los excesos de la globalización.

Prometió levantar el muro con México. Eso puede que lo haga, aunque quizás no lo beneficie. El sabe mejor que nadie que la economía norteamericana vive gracias al trabajo sumergido de los inmigrantes ilegales. El problema no son los ilegales sino los delincuentes.

Presiones para implantar la ideología de género

Una de las primeras cuestiones que tendrá que abordar el futuro presidente de los EE.UU será el nombrar a un candidato para ocupar la plaza en la Corte Suprema que quedó vacante tras el fallecimiento del juez Antonin Scalia, católico y provida.

Prometió nombrar un juez provida de la Corte Suprema. Y eso lo hará. Tiene nombres. Y necesita congraciarse con el republicanismo tradicional representado por su vicepresidente, Mike Pence, un hombre que se autodefine como católico, próvida y republicano. Y por este orden…

Además, se acabó el coqueteo con Planned Parenthood, los embajadores especiales LGTB y las presiones en África y América Latina para implantar ideología de género. Pence se encargará de ello.

En definitiva: habrá cambios, pero no revoluciones. Y la mayoría de los cambios no son sino regresos a la sensatez.


 

Los estados que apoyaron a Trump:

  • Alabama, Alaska, Arizona, Arkansas, Carolina Del Norte, Carolina Del Sur, Dakota Del Norte, Dakota Del Sur, Florida, Georgia, Idaho, Indiana, Iowa, Kansas, Kentucky, Luisiana, Maine (parte), Mississippi, Misuri, Montana, Nebraska, Ohio, Oklahoma, Pensilvania, Tennessee, Texas, Utah, Virginia Occidental, Wisconsin y Wyoming.

Los estados que apoyaron a Clinton:

  • California, Colorado, Connecticut, Delaware, Distrito De Columbia, Hawai, Illinois, Maine (parte), Maryland, Massachusetts, Nevada, Nueva Jersey, Nueva York, Nuevo México, Oregon, Rhode Island, Vermont, Virginia y Washington.


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