Fin de ciclo: más del 60 % de los ciudadanos exigieron un cambio al kirchnerismo

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Cristina Kirchner hundió a Daniel Scioli que obtuvo un porcentaje menor que en las PASO, mientras que Mauricio Macri aumentó su caudal electoral.

(ArgentinosAlerta.org) Las elecciones presidenciales de este domingo 25 de octubre implicaron un duro golpe al kirchnerismo. El próximo 22 de noviembre habrá balotaje entre Daniel Scioli y Mauricio Macri.

Luego de más de seis horas de espera, el gobierno comenzó a difundir los primeros datos oficiales después de la medianoche, cuando ya se había cargado el 67% de los votos. Cristina Kirchner había ordenado que los datos oficiales no salieran a la luz hasta que ella dispusiera lo contrario.

La tan promocionada diferencia de votos con la que Daniel Scioli evitaría el balotaje no se dió: Daniel Scioli obtuvo el 36,86% frente al 34,33 % de Mauricio Macri y al 21,34 % de Sergio Massa. Horas antes, el canal oficialista C5N daba a Scioli ganador por amplia diferencia. El "relato" se dió contra la pared.

El peronismo tuvo una histórica derrota en la provincia de Buenos Aires, donde el jefe de Gabinete Aníbal Fernández perdió frente a María Eugenia Vidal por 35.18 % contra 39.49 % de los votos. No gobernará la provincia de Buenos Aires por primera vez desde 1987.

La ascendente figura de Vidal no sólo se llevó por delante a Aníbal Fernández sino también a los a los aparentemente "invencibles" barones peronistas del Gran Buenos Aires. Lo mismo ocurrió con el gobernador de Jujuy, Eduardo Fellner.

Mauricio Macri logró reducir la diferencia de 8,5 puntos que le sacó el gobernador bonaerense Daniel Scioli en las PASO a sólo 2,53 puntos. Macri sumó 1,6 millones de votos desde el 9 de agosto mientras que Scioli sólo recibió 280.000 nuevos votos. UNA, el espacio que llevó como candidato a Sergio Massa obtuvo casi 600.000 votos más que en las primarias. La transformación de votos en blanco a votos positivos más la deserción de electores de Stolbizer explican los cambios respecto a las primarias de agosto.

A golpe de Cadena Nacional, Cristina Fernández de Kirchner sepultó a Daniel Scioli con el vicepresidente que le impuso, el maoísta Carlos Zannini, actual secretario Legal y Técnico de la Presidencia de la Nación. Igualmente, Cristina se obstinó con la candidatura a gobernador de Aníbal Fernández, promotor de la despenalización de la tenencia de estupefacientes para consumo personal. Scioli no supo diferenciarse del kirchnerismo. Pagó un alto precio. Así, el cambio que pedía la sociedad fue canalizado hacia el macrismo (34,33 %) y el masismo (21,34 %), mientras que la izquierda hizo una pobre elección.

Irónicamente, la debacle del kirchnerismo se produce cuando este 27 de octubre se cumplen 5 años de la muerte de Néstor Kirchner.

Se cayó la leyenda de que el kirchnerismo era invencible, de que el peronismo era inevitable, de que no puede gobernar alguien que no es peronista, de que los barones del conurbano son intocables. Las estrellas de La Cámpora comienzan a opacarse.

La sociedad ha dicho basta a una forma de hacer política basada en el enfrentamiento y el autoritarismo. La sociedad se ha pronunciado contra la estanflación, la corrupción, la mentira del "relato" y los "éxitos" del "modelo".

Imponer a dedo Aníbal Fernández como candidato a gobernador de Buenos Aires así como la defensa ciega del multiprocesado vicepresidente Amado Boudou tuvo su precio. La irrupción de La Cámpora en todos los organismos del Estado también ha tenido su precio.

La sociedad le ha puesto un parate a la aventura kirchnerista.

Las inundaciones le pasaron factura al Frente para la Victoria. En todos los distritos donde el agua causó gravísimos problemas a sus habitantes en agosto pasado, Cambiemos se impuso sobre el oficialismo con diferencias superiores al 10 por ciento.

Hay una sociedad que está cansada con las dádivas, con las prebendas, con la soberbia, con el aparato de La Cámpora, con la viveza criolla de Aníbal Fernández, con los barones del conurbano. Córdoba se adelantó y el pedido de cambio ha llegado hasta La Matanza.

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