Informe especial: Argentina, intoxicada con cocaína

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(AA) El Challenger 604, que días atrás arribó al aeropuerto de Barcelona portando casi una tonelada de cocaína, es el responsable del escándalo que involucra a los hijos de dos conocidos ex oficiales de la Fuerza Aérea, los brigadieres Juliá y Miret.

Una tonelada de cocaína no es una cuestión menor. Quienes perpetran semejante delito no son traficantes ocasionales, sino profesionales, es decir “narcotraficantes”. Asimismo, a nadie escapa que semejante cantidad de droga sólo puede ser trasladada si existen aceitados contactos con el poder. Justamente, esta presunta relación con estructuras del poder es la que le otorga al episodio una evidente dimensión política. ¿Por dónde ingresó la droga a la Argentina? ¿Cómo y en qué aeropuerto fue cargada? ¿Desde cuándo funcionaba esa logística? ¿Quién la financió?

Resumimos para los lectores de Argentinos Alerta los puntos más importantes conocidos hasta el momento del caso Juliá.

El cerebro de la operación

Gustavo Juliá, propietario de Medical Jet y Federal Aviation, es señalado por todas las fuentes como el cerebro de esta operación . Su bitácora de vuelos es más que sospechosa. Fue a Barcelona el 8 de diciembre y volvió el 11 para irse de nuevo el 13 y regresar el 17.

Antes, ya había aterrizado en ese país en un Hawker 800 XP con patente americana que alquiló durante un año hasta septiembre de 2010. Lo devolvió porque estaba buscando un Challenger, una nave mucho más cara y poderosa que finalmente trajo al país en noviembre.

Los investigadores persiguen también un llamativo viaje a Santa Cruz de la Sierra en abril pasado con un colombiano de pasajero.

Los movimientos del Jet

El avión llegó al país procedente de Estados Unidos el 5 de noviembre. Al estar cerrado Aeroparque, aterrizó en Palomar y desde ahí el avión estuvo estacionado en la base aérea de Morón donde apenas tuvo tres movimientos en casi dos meses. Los investigadores sospechan que durante ese tiempo se podrían haber hecho los compartimentos especiales para ocultar la droga. A Ezeiza llegó el 30 de diciembre y desde ahí despegó a Barcelona el primer día de 2011.

La cocaína podría haber sido subida a la máquina en Morón gracias al vínculo que existe entre los viajeros -sobre todo los Juliá- con la Fuerza Aérea.

Si la cocaína se cargo en la base de Morón, Cristina Kirchner; su ministro de Defensa, Arturo Puricelli; la ministra de Seguridad, Nilda Garré, y los altos mandos aeronáuticos, tendrían un dolor de cabeza.

¿Cómo se ocultó la droga en el jet de lujo?

La distribución de los 944 kg de panes de cocaína estuvo milimétricamente calculada. No hay dudas de que los sospechosos estuvieron asesorados por un ingeniero. Los investigadores sospechan que la droga fue cargada en Morón antes de que el avión despegara hacia Ezeiza, de donde partió para iniciar su vuelo al aeropuerto de El Prat, en Barcelona.
 
El trabajo sólo se pudo hacer en un galpón donde pudieran estar tranquilos, seguros de que no iban a ser descubiertos. Un investigador explicó a La Nacion que, casi con seguridad, la droga fue subida al avión por medio de clarks (motoelevadores) y sobre pallets , que soportan de 200 a 250 kg cada uno.

Todos se lavan las manos. Y la aduana, ¿cómo anda?

La Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), la Aduana y la Dirección Nacional de Migraciones explican una y otra vez sus funciones para aclarar que ninguna de ellas es la culpable de un descuido de 944,5 kg de cocaína por un valor de 50 millones de dólares.

Todos saben a ciencia cierta que en caso de que efectivamente se pruebe que la droga se cargó en el país, la cadena de responsabilidades podría hacer tambalear a varios.

También se estaría investigando a la Jefa de la Aduana de Ezeiza Andrea Muñoz y a su "asesor" Carlos Mechetti, sobre por qué razón no revisaron el jet privado matrícula N600YA que fue interceptado el 2 de  enero en España .

Carlos Mechetti, el director de la Aduana del aeropuerto de Ezeiza a principios de 2010, fue detenido en marzo de 2010 acusado de formar parte de una banda de contrabandistas, tenía 800 mil dólares y 120 mil pesos ocultos en su casa, que fueron incautados por la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA).

En la causa, que llevan el juez Meirovich y la fiscal María Luz Rivas Diez, se recopilaron escuchas y seguimientos que hablan de una organización "montada y aceitada" para permitir el ingreso ilegal sistemático de todo tipo de mercaderías: desde ropa de marca, hasta electrónica y diversos artículos de lujo.

Los investigadores afirmaron que el sistema funcionaba en base a "coimas" que empezaban a un nivel medio y trepaban hasta la cima de la estructura aduanera de Ezeiza.

Computadoras sin discos duros

Las computadoras que el juez Alejandro Catania secuestró en el allanamiento de Medical Jet no tenían disco rígido.

Esas máquinas contenían información clave para seguir con otras líneas de investigación en la causa que encabeza el juzgado en lo Penal Económico.

Según informa el diario La Nación, la policía allanó los domicilios de los presuntos narcotraficantes, cinco días después de que se conociera la noticia, con una camioneta que debió ser empujada porque se quedó sin batería.

¿Quién aviso a los españoles? ¿Una factura para la Ministra Garré?

La Drug Enforcement Administration (DEA) avisó  a la policía española que el Challenger que salió de Ezeiza debía ser observado.

¿Alguien pasó el dato a la DEA? Por lo general, la DEA realiza sus controles a través de efectivos de instituciones locales. En el caso de la DEA, tendría un vínculo con la Policía de Seguridad Aeroportuaria. Curioso: es la fuerza que descubrió el tráfico, en este caso de dólares, del venezolano Guido Alejandro Antonini Wilson en el Aeroparque Jorge Newbery. Fue en agosto de 2007.

Algunos funcionarios del Gobierno se preguntan si el estallido de este escándalo de narcotráfico no será una venganza o una advertencia contra Nilda Garré, quien hasta hace semanas fue ministra de Defensa. No es para menos: Garré está enfrentada con casi todos los organismos de seguridad e inteligencia más relevantes del país.

La posibilidad de que la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) haya alertado sobre la operación de Juliá es muy razonable, dado que la PSA es una fuerza que responde a Marcelo Saín, quien estuvo al frente de la PSA desde febrero de 2005 hasta noviembre de 2009.

Entrega controlada

La Policía española tenía la información suficiente sobre el cargamento de cocaína que iba a llegar al aeropuerto de Barcelona y que derivó finalmente en la detención de los hermanos Gustavo y Eduardo Juliá y de Matías Miret, tres argentinos hijos de brigadieres.

Se habría tratado de una “entrega controlada”.  Esto significa que las autoridades españoles y estadounidenses sabían que el avión llevaba droga pero lo dejaron realizar su recorrido para conocer la ruta del narcotráfico.

La Guardia Civil española subió al Challenger 604 cuando aún giraban los motores. En estos casos, no se deja ni un instante sin controlar para que los comprometidos no puedan alegar ante el juez que alguien les “coló” los paquetes de cocaína, aseguran los expertos. Y dicen que todo estaba preparado para la “bienvenida”.

La ruta Argentina-España y la superproducción de cocaína

La ruta Argentina-España de cocaína se fundamenta, en primer lugar, porque el mercado argentino es poco rentable para los narcos. El consumo es proporcionalmente muy inferior al de los Estados Unidos y Europa y los 4000 dólares que puede valer un kilo de cocaína en la Argentina se transforman en 50.000 euros en el viejo continente.

Una de las cuestiones que modificó el mapa del narcotráfico es que en la actualidad existe una superproducción de cocaína. Eso hace que los narcos ya no le den tanta importancia a perder una carga, porque el valor de la droga es lo de menos. Por ello empezaron a hacer envíos grandes de centenares de kilos, como los que llevaban los hijos de los brigadieres.

Todo indica que la droga era proveída por colombianos, tal como ocurrió en la operación en la que apareció involucrada la modelo Angie Sanclemente.

La conexión local

Desde que se conoció la captura de los aviadores argentinos en Barcelona, en el ambiente de la aeronavegación circula la versión de que el empresario rosarino Carlos Sergi es el dueño del Challenger. Pero todavía no hay pruebas que lo demuestren. Sólo se sabe que quien realizó la operación de leasing de la aeronave fue Gustavo Juliá, y que lo hizo con la empresa Jet Lease, de los Estados Unidos. Se conoce también que el contrato de Jet Lease fue en beneficio de la compañía 604 Jet LLC, de Marc Lorberbaum. Y que el depósito inicial de 500.000 dólares para el alquiler lo aportó GG Gold Inc., una firma de la que se desconoce el propietario.

Sergi fue director de Siemens y está siendo investigado en la causa que sigue la justicia federal por el escandaloso contrato del Estado nacional con esa multinacional alemana para la confección de los DNI durante la presidencia de Carlos Menem

Sergi tiene vínculos con la Fuerza Aérea. Datan de la época en que era representante de la Collins. Los aviadores recuerdan bien sus relaciones con muchos brigadieres, entre ellos, Juliá. En 2008, cuando con un par de compinches de muchas andanzas pretendió quedarse con el negocio de la radarización, logró que un dictamen de la Aeronáutica anulara la cláusula por la cual el Estado no aceptaría como proveedor a intermediarias. Gracias a ese pronunciamiento -que se completó con otro del Ministerio de Defensa-, Sergi pudo aspirar a vender equipos Northrop a través de la empresa Tracktel.

Historia de otros cargamentos

Sólo en dos ocasiones se registró en la Argentina un volumen de cocaína superior al capturado en Barcelona: el operativo Strawberry, en 1997, descubrió un cargamento de 2117 kilogramos de cocaína que estaba a punto de ser embarcado rumbo a Hamburgo, y el operativo Café Blanco, en 1995, con 1030 kilos.

En aquellas dos ocasiones el cargamento fue detectado fronteras adentro, porque los países cuyas fuerzas de seguridad estaban tras la pista del delito pidieron la asistencia de las autoridades locales. En cambio, en el caso Juliá, la cocaína entró y salió del país sin que el aparato de control activara una sola señal de alarma.

En septiembre de 2004, un vuelo de la empresa Southern Winds había trasladado a Madrid un cargamento de cocaína. En ese caso, Daniel Santana (jefe de la Policía Aduanera) fue acusado de omisión de control por el contrabando de las narcovalijas a través de Southern Winds. Fue sobreseído en septiembre de 2006.

Ahora, en enero de 2011,  Daniel Santana es acusado de ser uno de los responsables de las fallas en el operativo de control del avión de los hermanos Juliá.

En 2008, en General Rodríguez, fueron asesinados tres empresarios que comerciaban efedrina, vinculados a los principales mecenas electorales de Néstor y Cristina Kirchner.

Unos meses antes, la opinión pública se sacudió porque el shopping más famoso de Martínez había sido el escenario de un tiroteo entre los miembros de dos carteles internacionales de la droga.

Durante 2009, las fuerzas de seguridad descubrieron más de 20 laboratorios que procesan drogas pesadas.

El funcionamiento del crimen organizado del narcotráfico en Argentina.

La lógica de acción de la criminalidad organizada vinculada al narcotráfico sigue la siguiente dinámica se conoce como la triple P: pandillas-policías-políticos.

Las mafias necesitan zonas liberadas -cada vez mayores ante el repliegue del Estado- para manejar sus negocios ilícitos de diverso tipo; los cuerpos de seguridad cohonestan el despliegue territorial de la delincuencia, se nutren de recursos en la clandestinidad y avalan, de facto, la impunidad. Y los políticos de diversa talla -no son sólo los llamados "punteros" locales- validan la entente grupos criminales-fuerzas policiales, se benefician, a nivel municipal y provincial, de las transacciones ilegales y se despreocupan, en la práctica, de impulsar medidas para controlar la criminalidad nacional.

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Comentarios

La información clave para saber dónde se cargó la droga va a venir de España:

1) Los datos de la computadora del aviòn permitirán saber el peso del avión que salió de Ezeiza, hizo escala en la isla de Cabo Verde y de allí hacia Barcelona. Cualquier diferencia de peso entre ambos trayectos dará una idea concreta sobre dónde se cargó la droga.

2) La otra información clave es dónde fue hallada la droga por la guardia civil española: no es lo mismo la bóveda que la cabina o si fue almacenada en bolsos. Este indicio también permitirá inferir el tiempo insumido en la operación.

Creo que los españoles saben perfectamente dónde se cargó la droga.

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