Yo aborté: «no hay derecho al aborto»

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(AA) Continuamos en esta nota con el ciclo de testimonios recogidos por la Asociación de Víctimas del Aborto (AVA) en el libro “Yo aborté, testimonios de reales de mujeres que han sufrido un aborto provocado en España” (Sara Martín García y AVA, Ed. Vozdepapel, 2005, España). En la entrega anterior presentamos el testimonio de Lucía:

Presentamos ahora el testimonio de Alicia:

Alicia: «no hay derecho al aborto»

Los 27 años de Alicia y su jovialidad esconden un sufri­miento atroz. A la edad de 17 años se practicó un aborto, coaccionada e intimidada por su pareja. Ella reconoce ahora que se dejó llevar en todo por él y se arrepiente profundamente de haber perdido un hijo de manera voluntaria.

Por aquel entonces yo tenía sólo 17 años. Mi pareja tenía unos cuantos más, varias relaciones anteriores y un hijo pequeño al que mimaba en todo. Reconozco que para ese niño, Carlos es un buen padre. Yo estaba enamorada de verdad, nunca había estado con otra persona antes. El no tenía clara la relación, y decidimos irnos a vivir juntos para intentar solucionarlo, pero no sirvió de nada. Carlos sólo me usaba para hacer el amor, y yo era incapaz de darme cuenta. Todo lo que me pedía lo hacía. Llamara a la hora que llamara, yo acudía siempre. Y una de esas noches, me quedé embarazada. Su reacción fue instantánea:

—Acaba con eso, tú no eres capaz de criarlo.

El tenía un buen trabajo, un buen sueldo y un chalet recién estrenado. Y yo no tenía nada.

—Si lo tienes, te lo quitaré —me amenazaba.

Supongo que cuando veía mi cara de miedo intentaba sua­vizar lo dicho con caricias. Me explicó tiernamente que era demasiado joven para ser madre, y yo le creí. Además, se ofreció a pagarlo y a solucionarlo todo.

Me hicieron el aborto en una clínica privada. Todo era muy frío, incluida la gente que me atendió. Me hicieron una ecografía que no me dejaron ver.

—Es una gestación de tres meses, hay que hacerlo rápido porque después será más caro... —decían.

Repitieron la palabra rápido muchas veces. Y así fue todo.

Sentí que se me desgarraba el estómago.

—Sabernos que esto es lo mejor, lo único que puedes hacer... —me tranquilizaban.

Lo recuerdo porque la anestesia era parcial. Era más barato así. No sé si duró mucho o poco. Sé que al final firmé un papel en el que aseguraba que salía de la clínica por mi propio pie y sin sangrar. Y no era cierto: la compresa que me habían dado iba empapada de sangre cuando llamaron a un taxi para que me llevara de vuelta a casa. No me acuerdo de más. O quizá no quiero recordar.

Aunque las malas sensaciones no se han ido, esto me pare­ce muy lejano. Todo ha cambiado desde entonces. Hoy soy madre de una niña, tengo otra pareja y soy feliz. A Carlos no le guardo rencor, incluso le sigo considerando mi amigo. Pero lo que sé es que no me entregaré a ningún hombre de esa manera.

Nunca había hablado de mi aborto, y me alegro de que pueda ser útil a alguien. Sólo espero que nadie más pase por el mismo dolor sin sentido por el que pasé yo. El aborto es algo muy malo para cualquier mujer y mi experiencia es totalmente negativa, al igual que otras muchas mujeres que sufren violencia de género por este método. Parte de la cosificación de la mujer es el aborto: nos usan, y también a nuestros hijos. No hay derecho a que unos padres se desentiendan así del fruto de su concepción. No hay derecho al aborto.

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Comentarios

Gracias Alicia por haber compartido parte de tu historia. Hay tantas madres q pierden sus bebés o no pueden engendrar y otras q por unos minutos de placer se convierten en asesinas; no te justifico pero se que con un arrepentimiento genuino se puede alcanzar el perdón y se nota en el cambio de vida, como la tuya.
Sin duda alguna los hombres son tan responsables como las mujeres.. ""NO A LA VIOLENCIA DE GENERO"".

La primera víctima del aborto es el niño que no nació, la segunda es la mujer madre que se negó a la maternidad.
En todo embarazo la mujer debe luchar por ese hijo. Nuestra provocación a este mundo insensible, egoísta y cínico, es el amor desinteresado, la cercanía a la mujer embarazada que tal vez vive la soledad y el abandono. Hay mucha gente que se involucra e implica en el acompañamiento a la madre gestante, con comprensión y ayuda concreta, admiro a esta gente y quiero imitarla. Y se involucra también en ayudar a la sanación y el perdón si la madre eligió el aborto, o la hicieron elegir.
Gracias, ARGENTINOS ALERTA, por hacernos llegar estos testimonios, que nos despiertan del letargo y de la indiferencia.

lamentable...penoso...asesinar a una criatura naciente...

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It is such a new feeling. People has to understand it so well. - Dennis Wong YOR Health