Ni matrimonio ni igualitario
Pablo Yurman
(AA) Hace dos años el Congreso Nacional aprobaba una ley que habilita el “matrimonio” entre personas del mismo sexo. El lector recordará los innumerables debates a los que dicha modificación dio lugar en toda la sociedad argentina. Dicha discusión estuvo signada, en el ámbito social, por multitudinarias marchas a favor del matrimonio y la familia naturales, en las principales ciudades de nuestra geografía las cuales culminaron con la desbordante manifestación frente al Congreso, calculada en más de 200.000 personas.
Por contraste, minúsculos grupos del activismo homosexual, cuyas caras visibles y mediáticas no son representativas de la totalidad de personas de esa condición, haciendo el patético papel de victimización, disparaban desde sus cómplices atalayas mediáticas.
Agreguemos también que el recordado debate no estuvo exento, al menos en el ámbito legislativo, de llamativas irregularidades que incluyeron desde la presión del Poder Ejecutivo para que muchos legisladores que habían expresado anticipadamente su opinión en contra del proyecto cambiaran a último momento su voto, particularmente en el Senado con la partida de al menos dos senadoras en comitiva oficial a China junto a la Presidente de la República, hasta el vergonzoso dictamen del Inadi a horas de llevarse a cabo la decisiva votación en la Cámara Alta.
Como era de esperar, los cambios legislativos que se imponen de arriba abajo, recurriendo a modos coactivos y subrepticios, lejos de encarnarse en la sociedad operan como heridas de difícil sino imposible cicatrización.
La opinión de los que saben
Estas líneas proponen reflexionar sobre el valor de las opiniones dadas a conocer sobre el tema del mal llamado “matrimonio igualitario”, ya que como es obvio a esta altura de los acontecimientos, mientras que la ley cosecha posiciones a favor fundamentalmente en los medios de comunicación y con variadas expresiones de la comunidad artística (y de los jerarcas políticos que la impulsaron hace dos años como una inmejorable cortina de humo), no ocurre lo mismo, en cambio, cuando quienes se pronuncian son profesionales que desde distintas disciplinas y saberes dictaminan al respecto.
En lo que refiere al derecho, cabe destacar un dato que, curiosamente ha sido groseramente silenciado en los grandes medios de comunicación, como son las conclusiones de las últimas Jornadas Nacionales de Derecho Civil llevadas a cabo en la Universidad Nacional de Tucumán en octubre de 2011, de las cuales participaron cerca de dos mil juristas de todo el país.
En la Comisión de Derecho de Familia se consideró, por mayoría y tras un acalorado debate, que la ley de “matrimonio igualitario” en cuanto habilita el matrimonio de dos personas del mismo sexo, es lisa y llanamente inconstitucional, proponiéndose por lo tanto, su derogación y sustitución por un régimen de “convivencias asistenciales”.
El dato no es menor. Nuestra sociedad se debe una reflexión acerca del valor que asigna a las opiniones, pues cabe preguntarse si cualquier parecer arrojado a la palestra pública merece la misma ponderación. En una democracia deliberativa, ciertamente no puede valer lo mismo la opinión de los que saben que la de quienes carecen de conocimientos mínimos sobre un tema. Vamos a un ejemplo: si se discute acerca del mejor plan de energía atómica para el país, la opinión de un físico nuclear egresado con honores del Instituto Balseiro vale infinitamente mucho más que la de un abogado o un médico. En cambio, si lo que se analiza es el grado de justicia de una norma jurídica, es evidente que no vale lo mismo lo que opina una abogada que una actriz. Y así podría seguirse con innumerables ejemplos. Cualquier persona merece respeto, pero no sucede lo mismo con las opiniones que puedan emitirse.
La (im)postura del Inadi
Como contracara de la serena reflexión de quienes movidos por sus respectivas especialidades científicas colaboraron hace dos años, y lo siguen haciendo, con este debate en torno a lo esencia del matrimonio, el bien de los contrayentes y de las futuras generaciones, se destaca la actitud que en acerca del tema tuvo el Inadi. En efecto, en los días previos a la votación en el Senado se conoció en nuestro país un fallo de la Corte Europea de Derechos Humanos en la causa “Schalck y Kopf contra Austria” por el que dicho tribunal establecía que los países no estan obligados a autorizar el matrimonio de personas del mismo sexo, y que un régimen de “uniones civiles” que regulara a este tipo de parejas es suficiente y, por ende, no constituye ningún tipo de discriminación injusta para ese sector social.
Prácticamente el mismo día en el que en Argentina se conocía tal pronunciamiento, pero a contramano de la Corte Europea, nuestro Inadi sostenía, en una indudable presión dirigida al Senado, todo lo contrario, es decir, que un régimen de “uniones civiles” sería, de aprobárselo, discriminatorio para los homosexuales y que no había más alternativa que sancionar una ley de “matrimonio”, esto es, en una equiparación total, manu militari, con el matrimonio natural. En criollo: una bajada de línea al Senado más propio de la Gestapo que de un organismo público en un ámbito republicano. Perón dijo alguna vez que “de todo se vuelve, menos del ridículo”. Pues bien, el episodio relatado demuestra que el Inadi además de hacer el ridículo considerando discriminatorios los fallos del Tribunal Europeo de DD.HH., utiliza su torcida interpretación de lo que es discriminatorio, no sólo a contramano del resto del planeta sino como herramienta de presión política.
En síntesis, puede afirmarse que una ley injusta, aprobada bajo irregularidades de toda índole, y que además es contraria a la esencia humana de complementariedad entre ambos cónyuges en materia matrimonial, no obliga en conciencia a nadie a acatarla y sólo corresponde, como expresaron los juristas en Tucumán, su derogación.
17 Julio, 2012 - 03:02h
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http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/21-34636-2012-07-1...
Y si andás con ganas de leer, podés conseguir “Las bodas de la semejanza”, de John Boswell, profesor de historia medieval de la Universidad de Yale (en español, por Ediciones Muchnick; en inglés, lo conseguís en Amazon.com). Ya que te interesan los documentos y las investigaciones.
Ascasubi, el único dato concreto que pretendés que se refute es un caso europeo. Acá, gracias a la Ley de Matrimonio Igualitario, no hubo fallos de esa índole. Porque tu país, es más diverso.
Veamos una cosa muy sencilla, ¿cuál es tu argumento para estar en contra de esta Ley? Una vez que tengas ese argumento concreto y sólido, hablamos.
Las leyes deben estar al servicio del hombre, y no al revés. Si la sociedad cambia, se modifica, avanza, la ley debe acompañar esos cambios. Homosexuales hubo siempre, ojo, el cambio es que hoy son iguales a vos, en una sociedad más igualitaria.
Salud![/quote]
Te agradezco los datos que mi brindás. Pero creo que estás mezclando los tantos. Claro que homosexuales hubo y habrá siempre. Y nadie discute que hagan su vida como les guste. Al menos yo no lo hago. Pero en eso de que las "leyes están para el hombre", bueno, entonces vos sos la que tiene el monopolio de establecer "lo que el Hombre necesita o lo que es bueno para el Hombre"? De qué hombre hablamos? Y está bueno preguntárnoslo. Eso puede derivar en qué tipo de moral tenemos: relativista u objetivista?
Acá no se trata de que jodan o no jodan a los otros, sino en que modifiquen una ley, recurriendo a presiones de todo tipo como dice el artículo, a contramano de organismos de DDHH de gran prestigio (el caso TEDH).
Si quieren ponerlo en términos de "ganamos, ahora uds. cállense" o por el estilo, me parece que eso no tiene que ver nada con una democracia. Y por eso el dato de que unas jornadas nacionales de derecho civil en una universidad nacional (a ver, no es la UCA o la Austral, estamos?) que reunen a abogados de diversas extracciones ideológicas propongan la derogación de la ley no es un dato menor y que, obivamente, pasó desapercibido para la prensa. ES un engaño a la gente. Como hace dos años.
Y en cuanto a las razones de fondo, mirá, el matrimonio es una institución que el Estado fomenta y proteje jurídicamente para ayuda mutua de los cónyuges pero también para los hijos de esa unión (filiacion en la que obviamente no hace falta un tercero donante anónimo) se crien y eduquen. Si a propósito y adrede estás suprimiendo despóticamente la figura materna o paterna, los hijos se ven privados de una complementariedad que para ellos es lo mejor. Y no es igualitario porque el trato igual ante la ley (lo dice la Corte desde siempre) no es tratar igual a cosas que no son idénticas entre sí. Y el desarrollo y posibilidad de transmisión de la vida que tiene una pareja heterosexual no lo tienen dos mujeres o dos hombres juntos. Esto no supone ofender a nadie, sino describir y rconocer una realidad.
Y entonces, como dice el T.E.DH. permitir el matrimonio para unas uniones (las heterosexuales) y en cambio reglamentar un contrato civil (que resguarde tdo lo que hemos escuchado, pensiones por viudez, internación hospitalaria, etc.) para las uniones homosexuales no es en absoluto discriminatorio.
Viste que no hace falta citar a la Biblia, el Corán, ni una encíclica para razonar en estas cuestiones!!!. Y viste que se puede dialogar sin insultos.
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/21-34636-2012-07-1...
Y si andás con ganas de leer, podés conseguir “Las bodas de la semejanza”, de John Boswell, profesor de historia medieval de la Universidad de Yale (en español, por Ediciones Muchnick; en inglés, lo conseguís en Amazon.com). Ya que te interesan los documentos y las investigaciones.
Ascasubi, el único dato concreto que pretendés que se refute es un caso europeo. Acá, gracias a la Ley de Matrimonio Igualitario, no hubo fallos de esa índole. Porque tu país, es más diverso.
Veamos una cosa muy sencilla, ¿cuál es tu argumento para estar en contra de esta Ley? Una vez que tengas ese argumento concreto y sólido, hablamos.
Las leyes deben estar al servicio del hombre, y no al revés. Si la sociedad cambia, se modifica, avanza, la ley debe acompañar esos cambios. Homosexuales hubo siempre, ojo, el cambio es que hoy son iguales a vos, en una sociedad más igualitaria.
Salud!
La verdad que llama mucho la atencion el tono de agresividad y confrontación de muchos partidarios del activismo homosexual, llegando incluso al insulto y la grosería con quien simplemente piensa distinto. Paradójico viniendo de quienes reclaman "respeto por todas las diversidades"
En segundo lugar, noto que más allá de mostrar su molestia por el contenido del artículo, al igual que el otro sobre el Dr. Cohen, NO REFUTAN NINGÚN DATO CONCRETO, por ejemplo, el FALLO "SCHALK Y KOPF contra AUSTRIA" del Tribunal Europeo de DDHH.
Para decirlo de otro modo: Si uds fueran comentaristas en Europa en este siglo XXI y no hace falta que se remonten, como alguno dice, al S. XII, ¿en serio le dirían a los gobierno de Austria, Alemania, Italia, Hungría, que son totalitarios, fachos, y retrógrados? En serio?
Pero cuando se plebiscita esto, todavía la gente mantiene el sentido común, el sentido de la verdad, la buena conciencia, cosa que gran parte de la clase política ha perdido, o que el dinero les parece más importante que la persona, o que someterse a una dictadura que impone estos engendros y disparates, les parece algo bueno, claro, han perdido la dignidad. Nosotros, por el contrario, agradecemos a Dios que nos hizo como somos, y no nos someteremos, sino que, en nuestros ámbitos, sostendremos a la persona, a la familia.