El nuevo Código Civil prohíbe a los padres darle "chirlos" a los chicos

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(AA) Una vez más el Estado se entromete en el derecho de los padres de educar los hijos según sus propias convicciones. El proyecto prevé derogar el llamado "poder de corrección" de los padres a sus hijos por el deber de "prestar orientación y dirección".

  El proyecto de código civil pretende derogar el llamado "poder de corrección" y cambiarlo por el deber de los padres de "prestar orientación y dirección". En el código vigente, si bien se legislaba en el mismo sentido, el artículo 278 adjudicaba a los padres el poder de "corregir" a sus hijos, siempre que lo ejercieran "moderadamente". 

  • Código vigente: Artículo 278. - Los padres tienen la facultad de corregir o hacer corregir la conducta de sus hijos menores. El poder de corrección debe ejercerse moderadamente, debiendo quedar excluidos los malos tratos, castigos o actos que lesionen o menoscaben física o psíquicamente a los menores. Los jueces deberán resguardar a los menores de las correcciones excesivas de los padres, disponiendo su cesación y las sanciones pertinentes si correspondieren.
  • Nuevo código: Artículo 647.- Prohibición de malos tratos. Auxilio del Estado. Se prohíbe el castigo corporal en cualquiera de sus formas, los malos tratos y cualquier hecho que lesione o menoscabe física o psíquicamente a los niños o adolescentes. Los progenitores pueden solicitar el auxilio de los servicios de orientación a cargo de los organismos del Estado.

La abogada Marisa Herrera, investigadora de Conicet, explicó al diario La Nación que la derogación del llamado "poder de corrección" es una demanda marcada por los instrumentos internacionales de Derechos Humanos de aplicación obligatoria y que inspiran toda la regulación infraconstitucional, o sea, un escalón normativo más abajo como por ejemplo las leyes y, entre ellas, el Código Civil. La letrada celebra este paso en el código y agrega: "Si no se procediera a derogar el poder de corrección, la Argentina podría ser pasible de ser responsabilizada en el ámbito internacional por no colaborar de manera directa en la erradicación del maltrato infantil, promoviendo espacios de participación y escucha y no reforzar vínculos en torno a la idea de 'poder' y de 'corrección' para evitar que los niños "se tuerzan".

Sin embargo, cuando se trata de defender el derecho a la vida del niño por nacer, protegido por pactos internacionales como el Pacto de San José de Costa Rica, con jerarquía constitucional, las exigencias del derecho internacional son completamente ignoradas.

Un chirlo corrector aplicado con amor y en el contexto de una educación que busque fomentar el ejercicio de las virtudes, no es "maltrato infantil".

Todo padre con sentido común conoce los resultados de este tipo de legislación: se promueven niños egoístas y caprichosos al no haber límites claros entre los valores y los antivalores.

"Ama, y haz lo que quieras" decía San Agustín. En el contexto del amor, los padres sabrán balancear prudentemente los chirlos necesarios junto con el diálogo que corresponde a cada etapa de desarrollo del niño. No es la lógica del "poder", sino la del amor que busca el bien del amado.

Cuando su hijo quiera meter los dedos en el enchufe, ¿le dará usted un chirlo en la mano o comenzará un diálogo sobre la electricidad?

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Comentarios

Se dice que el hombre es el "único animal que tropieza dos veces con la misma piedra". Llevamos ya bastante años para comprobar los resultados de la supresión de la corrección física. Somos millones que hemos recibido oportunos chirlos de nuestros mayores o de la maestra/o. No conozco a nadie de nuestras generaciones que haya tenido que someterse a tratamientos psiquiátricos o psicológicos por estas causas. Tengo setenta y cinco años y me consta que en mi niñez y juventud, la palabra de los padres, curas y maestros era una, y una sola.
Desde al menos medio siglo atrás, vemos como desde el mundo de las ideologías, especialmente del freudismo, esta unidad, estos valores, están siendo sistemáticamente destruidos. La consecuencia está a la vista: Violencia de todas las formas imaginable, adiciones de diversos tipos, generaciones de jóvenes que llegadas a la actividad laboral y social, carecen de las más elementales conductas respetuosas para sus semejantes. Si ante el análisis de este pasado, insistimos en la actitud promocionada es simplemente para destruir la familia, quitando autoridad al padre en primer lugar (Ley de Patria Potesta Compartida), al matrimonio luego y finalmente a la familia. Es entonces necesario que hemos de comprender que lo que la medida propuesta apunta a la destrucción de la familia y de allí a la de una sociedad ordenadamente estructurada. Es la búsqueda de la "masa", conjunto humano amorfo, fácil de manejar con los "mass media" por el mecanismo del reflejo condicionado y no por el conocimiento y el entendimiento que son los instrumentos connaturales de los seres humanos.