Libertad con responsabilidad

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Pedro Miguel Funes Díaz

(ArgentinosAlerta.org) Por libertad se entiende, en primer término, la facultad natural del hombre para obrar de una cierta manera, o para no obrar, que lo hace responsable de sus actos. A partir de este significado básico, que indica la capacidad consciente de autodeterminación de las personas, se usa el concepto en forma análoga y se habla de una amplia variedad de cosas.

Así, la libertad se opone a la esclavitud, porque la vida del esclavo la determinaba su dueño; se opone a la condición de quien se encuentra en la cárcel, porque el prisionero no puede decidir a dónde ir o qué hacer, fuera de los reducidos márgenes que sus custodios le permiten.

A veces libertad se toma como la ausencia de subordinación, de modo que algunos adolescentes, por ejemplo, quisieran ser libres respecto a lo que consideran imposiciones de parte de sus padres.

Otros, no siempre adolescentes, aspiran a liberarse de cualquier tipo de subordinación, sea laboral, social, económica o política. Desde este punto de vista la libertad acabaría por identificarse a la anarquía. Por el contrario, dentro de un Estado de Derecho, la libertad indica más bien la facultad de hacer y decir cuanto no se oponga a las leyes. Por otro lado, la libertad suele predicarse de los pueblos, de las naciones y de los estados, en cuanto independientes de otros en el terreno político.

En el fondo, como enseña el Catecismo, es "el poder, radicado en la razón y en la voluntad, de obrar o de no obrar, de hacer esto o aquello, de ejecutar así por sí mismo acciones deliberadas. Por el libre arbitrio cada uno dispone de sí mismo. La libertad es en el hombre una fuerza de crecimiento y de maduración en la verdad y la bondad".

La libertad es la característica esencial de los actos propiamente humanos y gracias a ella alguien puede ser alabado o digno de reproche. Lo más grande y admirable, o lo más bajo o despreciable del ser humano, se encuentra precisamente en este punto, porque implica la posibilidad de elegir entre el bien y el mal.

Pero hay que poner atención, porque si bien el poder hacer el mal depende de la capacidad de autodeterminarse, hacer el mal no nos hace más libres, porque hacer el mal significa ir contra el propio ser, contra la propia naturaleza. En el mal, la libertad acaba como una serpiente que se muerde la cola y se devora a sí misma. El bien, que es la verdad propuesta y amada por la voluntad, en cambio va haciendo al hombre más libre. Este es el sentido de la frase de Cristo: "La verdad os hará libres". Naturalmente, el bien perfecciona a las personas, que es el sentido de la autoderminación.

De este modo se puede establecer asimismo que la verdadera libertad se encuentra en la búsqueda de la justicia, en cuanto significa que se debe procurar que se dé a cada quien lo que le corresponde, de acuerdo a su dignidad como ser humano, a sus necesidades y a las de los suyos, y a sus méritos. La libertad, siendo de tan gran valor, debe ser tutelada a nivel jurídico, en la totalidad de sus dimensiones: Libertad de conciencia, de pensamiento, de expresión, de cultos, libertad religiosa.

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