NO A LA DESPENALIZACION DEL ABORTO, DE LA EUGENESIA O DE LA EUTANASIA

Versión para impresiónEnviar a un amigoPDF versionPor  Catalina Elsa Arias de Ronchietto
http://www.losandes.com.ar/2007/0822/escribeellector/nota393944_1.htm

Las razones que suelen esgrimirse en defensa del pretenso “derecho” a matar al inocente o al enfermo, causan estupor. En particular cuando provienen de personas de formación jurídica profesional porque, para el Derecho, la vida humana es un bien jurídico básico indiscutido
Por ello, tampoco se entiende cuál es el conflicto con las Ciencias Médicas, porque sus actos convergen en el mismo bien humano. Los médicos de conducta profesional -los médicos- respetan el don de la vida humana y la defienden. Anima el sentido mismo de su profesión. Por ello, ha habido y habrá oposición médica a practicar abortos, eugenesia, eutanasia, aunque se esgriman excepciones legisferadas desde superadas ideologías. Aunque sean amenazados con integrar listas de profesionales “prescindibles”, por ejercer la objeción de conciencia negándose a prácticas que nunca serán médicas.

El derecho penal justifica su imperatividad en la defensa de bienes sociales reconocidos fundantes. La vida lo es. Sin ella, ¿cuál otro derecho humano puede ser ejercido? El derecho a cada vida humana enraíza -y florece en justicia, orden y seguridad- en el reconocimiento de su alta dignidad desde la concepción hasta su muerte.

Propugnar lo contrario es propulsar nauseabundo desquicio jurídico. Despenalizar el aborto es una artera maniobra para desjerarquizar en la conciencia social el valor absoluto de cada vida humana; promueve dictadura de los nacidos sobre los por nacer. Desconoce la vida como derecho-deber humano inexcepcionable, Es imposible -nos guste o no- emitir juicio humano justo al imponer la muerte de otro ser humano nacido, crioconservado, en gestación, por nacer, sano, enfermo, moribundo.

Para que un acto pueda ser calificado de justo debe responder a tres caracteres: alteridad, exigibilidad e igualdad de proporción o razonabilidad. No hay posibilidad de proporción objetiva ni entonces de acto justo -jurídico- al negar al otro, máxime en indefensión o inocencia. Se violenta la exigibilidad al privarlo de aquello que es suyo, su vida. Tampoco hay razonabilidad, porque no hay proporcionalidad objetiva posible para evaluar una vida humana más valiosa que otra sin alterar, además del orden jurídico, su expreso reconocimiento constitucional.

Alcanza con el sentido común para comprender esto y repudiar la panoplia sembrada desde la confusión social.

Quienes propugnan ¡legitimar! el aborto, el descarte embrionario, la eugenesia, la eutanasia, ¿suponen un mundo de hedonistas sanos… hasta que se enfermen o sufran una discapacidad?, ¿de jóvenes hasta que envejezcan?, ¿de naciones sin capacidad de renovar sus respectivas poblaciones, como es el caso de España, Francia, Italia?; ¿qué se pretende con importar experiencias de deshumanidad de las que todavía tenemos memoria y actuales noticias de otras? ¿Puede negarse, de buena fe, que la enfermabilidad integra la condición humana?

No hay fundamento racional, ni decente, ¡vamos!, que permita discriminar, sin arbitrariedad, que se es o no humano por el hecho de enfermarse antes o después de nacer.


Catalina Elsa Arias de Ronchietto

Dra. en Ciencias Jurídicas y Sociales. Profesora Derecho de Familia y Bioética. LC 4.428.605
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