Plan FinEs2: un eslabón más en el deterioro de la Educación Argentina

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El Plan FinEs2 (Finalización de Estudios Secundarios) del Ministerio de Desarrollo Social, da por aprobadas las asignaturas que el alumno cursara pero no aprobase en su Colegio de origen.

Juan Treglia

(ArgentinosAlerta.org) Quien escribe estas líneas lleva treinta y cuatro años en la tarea docente y más de veinticinco en la función directiva, por lo cual ha sido testigo, con el correr de los años, de un marcado deterioro en la excelencia académica, de la mano de una ausencia cada vez mayor de incentivos en la incorporación del saber, que provoca que, viviendo en una ‘sociedad del conocimiento’, nuestros adolescentes y jóvenes carezcan de los aprendizajes elementales.

Este proceso ha transitado por diferentes etapas, desde la pérdida del sentido de autoridad en las escuelas, desapareciendo en la práctica ‘la sanción’ como medicina a las inconductas, hasta el vaciamiento de contenidos conceptuales en las nuevas currículas propuestas en todo el país, donde por ejemplo ‘desaparecen temas fundamentales de nuestra geografía e historia nacional’, como la soberanía sobre Malvinas y las islas del Atlántico Sur y otros temas, cuya ausencia debilitará aún más, la perdida conciencia de la identidad nacional.

A ello debemos sumar la creciente deserción escolar y la pérdida del sentido de responsabilidad en finalizar y egresar de la Escuela Secundaria. Hoy nos encontramos con muchos jóvenes que jamás terminan el ciclo y se adhieren a un ‘como si se recibieran’ a través del Plan FinEs2 (Finalización de Estudios Secundarios).

FinEs2 es un secundario exprés. Fue lanzado en 2010 y permite que los jóvenes de más de 18 pueden realizar sus estudios secundarios completos en una modalidad de cursada de seis cuatrimestres, con asistencia de 2 veces por semana menos de 4 horas. Un comedor barrial, una unidad básica o una casa de La Cámpora puede funcionar como un FinEs2.


El Plan FinEs2 contribuye al proceso de pauperización educativa, simulando una exigencia, que no es tal, y dando por aprobadas todas aquellas asignaturas que el alumno cursara pero no aprobase en su Colegio de origen, con el agravante de obligar al mismo a emitir un Título, del cual no le consta ni el nivel académico, ni la rigurosidad al evaluar, ni si existió evaluación, ya que algunos testimonios de ‘tutores’ indican que queda librado a la conciencia de cada quien.

Con las consecuencias que esto conlleva al momento de intentar un estudio universitario o una inserción laboral que requiera de los saberes que nunca asimiló, pues el facilismo instalado por el Estado, le ahorró el esfuerzo de incorporar el conocimiento, otorgándole una validación de un estudio inexistente, convirtiéndolo en un nuevo cliente del sistema.

Cabe señalar, que nuestro sistema educativo contempló siempre la educación del Adulto a través de los CENS (bachillerato nocturno que se realiza en tres años), centros de formación que facilitaban la inclusión de aquel que, por diferentes motivos, no había podido asistir a la escuela en los tiempos de su adolescencia y juventud; también hoy desnaturalizados por estas ‘vías rápidas en la obtención de certificados de estudio’.

Sólo recuperando una cultura del esfuerzo y la decisión indeclinable de procurar la excelencia académica podremos alcanzar los altos niveles educativos característicos de nuestra Patria, hoy destruidos por esta ‘década perdida’ que terminó por demoler lo poco que había de responsabilidad en la enseñanza.


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