Cualquier cosa es matrimonio en el nuevo Código Civil

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Al otorgar el mismo status legal al matrimonio heterosexual que a las uniones homosexuales y las uniones convivenciales, se desdibuja la figura del matrimonio que se convierte en un "contrato" jurídicamente endeble.

(ArgentinosAlerta.org) El pasado martes 7 de octubre, la presidente Cristina Kirchner promulgó el nuevo Código Civil y Comercial de la Nación, luego de haber sido aprobado en la Cámara de Diputados por el bloque kirchnerista sin haber pasado por comisiones y con la ausencia de la oposición. Su vigencia comenzará, según la propia ley firmada por la Presidente, el 1° de enero de 2016.

Las futuras generaciones aprenderán que cualquier cosa puede ser matrimonio, luego, nada es matrimonio, con el consiguiente perjuicio para los futuros hijos. La creación de la figura de las "uniones convivenciales" para las parejas no casadas implica que será lo mismo casarse que no casarse.

Así, en lugar de promover el matrimonio, con la importante función de educación de los niños que serán el futuro de nuestra sociedad, queda simplificado a un endeble contrato. El deber de "fidelidad", por ejemplo, se reduce a un mero "deber moral" pero que no se puede exigir jurídicamente (Art. 431).

Lejos de hacer el matrimonio más accesible a todos, el nuevo Código Civil terminará consiguiendo todo lo contrario: los jóvenes ya ni siquiera contraerán este matrimonio “más fácil y accesible”, tal como ha ocurrido en los países que han inspirado este Código (países nórdicos, Holanda, España). 

El matrimonio ha quedado reducido a contrato entre partes, dejando por lo tanto de tratárselo como lo que debiera ser, una institución en la que convergen tanto un interés de los contrayentes como de la comunidad toda. En otras palabras, requeriría más tiempo y paciencia rescindir un contrato de locación o una relación laboral que un matrimonio del cual puede depender incluso la estabilidad emocional de hijos menores de edad.

Tras la excusa de “adaptarse a los cambios sociales” lo que se oculta es, en realidad, una tentativa de imponer nuevos modelos que conducen a un individuo más aislado y desprotegido.


El divorcio exprés ejemplifica claramente el individualismo que promueve el nuevo código: basta la simple petición de cualquiera de las partes, sin siquiera tener que ponerse de acuerdo con la otra parte, para romper el vínculo. El deber de fidelidad ya no se exige jurídicamente. Sin embargo, el nuevo Código establece la prohibición de pactar la indisolubilidad del matrimonio, temporal o definitiva. Toda una contradicción cuando los autores del código se jactan de que hacen el matrimonio más accesible para todos. Excluye a aquellos que se comprometen a mantenerse fieles por toda la vida.

El nuevo código incorpora la ley 26.618 de "matrimonio" homosexual, por lo que el matrimonio se concibe como la unión de dos personas, sean o no del mismo sexo. De esta forma se suprime derecho de los niños a la complementariedad y diversidad sexual en su educación.


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