Juez Bavio: "El tráfico aéreo de drogas viene en aumento"

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El juez federal de Salta resaltó la crítica situación que se vive con el narcotráfico. La vía aérea es hoy la forma más utilizada por quienes introducen drogas en la Argentina.

(ArgentinosAlerta.org) El juez Julio Leonardo Bavio, a cargo del Juzgado Federal N° 1 de Salta, expuso su experiencia de investigaciones judiciales en el libro Tráfico de Estupefacientes, editado recientemente por Astrea. Su trabajo incluye, a modo de conclusión, la redacción de un agregado al artículo 33 de la ley 23.737 (la ley antidrogas) con los pasos necesarios para habilitar progresivas medidas sobre una aeronave hasta llegar a una potencial apertura de fuego.

Es la primera vez que un juez fundamenta la necesidad que tiene el país de adecuar su legislación para hacer frente a los vuelos irregulares, que aprovechan los vacíos legales para convertirse en el medio de transporte de drogas a gran escala con menor riesgo para los traficantes.

En el análisis que realiza Bavio de varios casos queda demostrado que los grupos de apoyo en tierra sólo necesitan 15 minutos para recuperar la carga arrojada y escapar.

Tráfico de Estupefacientes

Bavio expuso su pensamiento, basado en las experiencias de las investigaciones judiciales, en el libro Tráfico de estupefacientes, editado recientemente por Astrea. Abarca las siguientes áreas: radarización, tránsito irregular, "Ley de derribo", convenios internacionales, juridisprudencia aplicable, procedimientos y casos paradigmáticos.

Su trabajo incluye, a modo de conclusión, la redacción de un agregado al artículo 33 de la ley 23.737 (la ley antidrogas) con los pasos necesarios para habilitar progresivas medidas sobre una aeronave hasta llegar a una potencial apertura de fuego. En las 212 páginas del libro, Bavio traza un escenario en el que el Estado quedó sin muchas respuestas para enfrentar la nueva amenaza de los vuelos con droga.

"Aun sin radares, estudios de campo revelan la existencia de una frecuencia inusitada de vuelos clandestinos. De nuestra investigación ordenada, que estuvo a cargo de la policía de la provincia de Salta en una zona que, por razones obvias, no puede ser revelada, emerge con claridad esa circunstancia. Allí se desprende que un comisario de la policía de una localidad alejada de los centros poblacionales confirmó la existencia de vuelos nocturnos (entre las 20 y las 23) a muy baja altura en forma frecuente (hasta dos veces por semana), lo que despertaba sospechas, por cuanto en la zona no existen sembradíos como para firmar que se realizan fumigaciones en ese horario", sostiene en el libro.

Sobre la base de su experiencia, Bavio agrega en su libro: "Emerge la altísima frecuencia y regularidad de los avistamientos, por lo que los datos oficiales obtenidos de los radares en el limitado espacio aéreo controlado por éstos no se compadecen con la realidad". Al margen de lo reseñado por el juez, el Ministerio de Seguridad de la Nación detectó este año más de 1600 lugares aptos para aterrizajes clandestinos.

Bavio sustentó en forma jurídica, además, la posibilidad de abrir fuego como último recurso sobre un vuelo ilegal, bajo ciertas condiciones, y rechazó los argumentos que hablan de "pena de muerte" al mostrar las similitudes legales de una persecución aérea con la que podría realizar la policía en las calles ante un delincuente que busca escapar.

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