Aumentan sueldo a presos: ganan más que una jubilación mínima

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Se les paga en parte con dinero de la Ansés. A partir de enero cobrarán $ 6.060 frente a jubilación mínima de $3.821,33.

  • No pagan la comida, luz, gas ni alquiler.
  • Las víctimas del delito no reciben ningún resarcimiento
  • Los salarios a presos aumentan corrupción en la cárcel
  • Incentivos para delinquir

(ArgentinosAlerta.org) El aumento del salario mínimo alcanza a 75% de los 10.441 presos que tienen alojados en sus veintiocho cárceles y cuatro complejos penitenciarios del país. Este primer tramo del aumento le representa al Servicio Penitenciario Federal un gasto adicional de $130 millones anuales que se los gira Economía. Lo injusto es que una parte de esos giros provienen de la Anses.

Cabe recordar que la jubilación mínima es de $3.821,33. Un preso gana 46% más que un jubilado. El interno tiene, además, la ventaja de que ese salario lo disfruta íntegro porque la comida la aporta el Servicio Penitenciario Federal, igual que la luz, el gas y los servicios de salud y educación.

El periodista Luis Beldi explica en su libro "Tras los muros" que desde 2012, cuando Víctor Hortel estuvo al frente del Servicio Penintenciario Fderal, el salario de los presos dejó de pagarse al final de la condena para comenzar a ser pagado en forma mensual.

Con la proliferación de los salarios aumentó la corrupción en la cárcel. Los guardias, que tuvieron un aumento de 24% –inferior a 28,5% de suba del salario mínimo- cobran $14 mil mensuales. Con los descuentos y los gastos que tienen por trasladarse a su trabajo todos los días, están cerca de lo que ganan los presos.

No son pocos los que son sobornados para que no miren lo que entran los familiares. Entre varios presos organizan "vaquitas" y pagan al guardia para entrar marihuana, alcohol, cocaína o celulares, entre otros artículos deseados. El salario mínimo se convirtió en un formidable estímulo a la economía informal.

Hortel fue quien formó "Vatayón Militante", un grupo afín a "La Cámpora", y pretendió incluir a los presos en el movimiento kirchnerista. Les dijo que iban a ser parte de la revolución y decidió transformarlos en militantes.

A mediados de 2012, como casi todos los prisioneros cobraban el salario mínimo fundaron el Sindicato Único de Trabajadores Privados de la Libertad Ambulante, que adhirió a la CTA oficialista. Afortunadamente, el actual director del SPF, Emiliano Blanco, apeló la medida y la personería jurídica está suspendida.

Pero al poco tiempo de la fundación, los integrantes del único gremio de presos del mundo, declararon una huelga pidiendo vacaciones, ART, bancarización y que el salario mínimo se transforme en un seguro de desempleo para seguir cobrándolo cuando salieran en libertad.

No consiguieron el beneficio pero lograron percibir mes a mes el sueldo, eludiendo el depósito obligatorio.

Los jueces garantistas competían con Hortel y los organismos de Derechos Humanos a ver quién les daba más beneficios a los internos.

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