Libro recomendado: Lenguaje, Ideología y Poder

Versión para impresiónEnviar a un amigoPDF version

Las palabras ya no significan lo que el diccionario dice de ellas sino algo nuevo, que gradualmente se intenta imponer en aras a la manipulación de los ciudadanos.

  • Violencia de género, autodeterminación reproductiva, fanatismo, tolerancia, discriminación, paternidad, matrimonio, autoridad ...

(ArgentinosAlerta.org) Buena parte de la lucha que la Modernidad entabla contra la cultura tradicional se ordena a que numerosas palabras –hasta hace poco consideradas dignas de encomio– se vean hoy puestas en la mira. Hay que volverlas obscenas para que acaben siendo despreciadas por el común de la gente, al punto de producir un instintivo sentimiento de aversión ni bien sean pronunciadas.

Por ello, en Lenguaje, Ideología y Poder Juan Carlos Monedero (h) aborda la álgida cuestión de la palabra humana, al mismo tiempo que estudia la realidad por ella significada. Inseparable del asunto lingüístico es el asunto metafísico: lo que las cosas son. A lo largo de 192 páginas el autor se lanza  a la reconquista del sentido original de las palabras desenmascarando los sofismas modernos. ¿Qué significa realmente violencia de género, autodeterminación reproductiva, fanatismo, tolerancia, discriminación, paternidad, matrimonio, autoridad, etc.?

El libro lleva los prólogos del P. Alfredo Sáenz y Antonio Caponetto. "Será preciso encender la llama del celo en favor de las palabras auténticas, peligrosas, fruto de la vehemencia del amor a la verdad" expresa el P. Sáenz.

La acción sistemática de la llamada revolución cultural encuentra su basamento más profundo en la tergiversación de la palabra.

Los vocablos revolucionarios no brotaron para expresar el pensamiento que corresponde a la realidad, sino para llevar adelante una praxis ordenada a demoler la cultura tradicional. En esta guerra semántica, el que posea el arte de manejar las palabras, poseerá el de manjar los espíritus, señalaba Rafael Gambra.

Lenguaje, Ideología y Poder es un alegato en favor de del orden que tenemos que respetar. De allí derivan  normas, que no coartan la libertad, sino todo lo contrario: la hacen posible. También el presente trabajo ilustra al respecto.

El libro exhibe profundos ejemplos que clarifican los temas, analiza sofismas y los desenmascara. Distingue, por ejemplo, entre discriminación injusta, por un lado, y una sana discriminación. Porque la palabra “discriminación” ha sido estigmatizada. En rigor de verdad, discriminar significa distinguir, discernir, saber hacer las debidas distinciones, lo que es loable. Discriminar es lo contrario de confundir. Pero hoy se presenta sólo como una palabra deleznable. Cuando se exhorta a no discriminar, de lo que se trata es de no distinguir más entre el bien y el mal.

La consigna es enlodar las palabras que antes se hallaban preñadas de excelencia. Y el mundo sigue aplaudiendo. O se inventan nuevos “contextos” de las ideas que se quieren introducir, al modo de Caballos de Troya, en la sociedad tradicional.

La palabra “paternidad”, por ejemplo, antes tan noble, hoy no tiene buena prensa; no es sino equivalente de “paternalismo”. La palabra “autoridad” huele enseguida a “autoritarismo” o –como algunos prefieren– a “fascismo”.

En el presente libro podemos ver claramente descripta la estrategia: se habla de “violencia de género” para mezclar contenidos buenos y malos. Por un lado, se condena la injusta agresividad para con la mujer –lo que es correcto– pero al mismo tiempo se considera violencia llevar a término lo que se ha dado en llamar “embarazo no deseado”.

Provocar la muerte del propio hijo, aún no nacido, no es un “asesinato” sino una “decisión” que surge de la “autodeterminación reproductiva”.

La palabra “fanatismo” –que sirve para calificar a alguien que defiende sus ideas apasionadamente– pasa a ser simplemente perversa. Todo el que vibra o arde por una causa, sea buena o mala, es un fanático. Bien ha dicho Santo Tomás que “cuanto más intensamente se tiende hacia algo, más fuertemente se rechaza también lo que le es contrario e incompatible”.

La palabra “tolerancia”, en cambio, pasa a ser siempre buena. Ser tolerante es ser condescendiente, comprensivo. Es intolerante el que defiende con firmeza la verdad. Juan Carlos Monedero nos recuerda el aserto de Garrigou Lagrange:

"La Iglesia es intolerante en los principios porque cree, pero es tolerante en la práctica porque ama. Los enemigos de la Iglesia son tolerantes en los principios porque no creen, pero son intolerantes en la práctica porque no aman".

A su turno, la palabra “matrimonio” ha sido vaciada de contenido, destrozada: ya no es el enlace de un hombre y una mujer en orden a constituir un hogar sino que puede ser entre hombre y hombre o incluso entre hombre y animal, subvirtiéndose por completo la noción de familia.

Ya no hay más padre, madre e hijos. Antes se decía que un padre tenía tres o cuatro hijos. ¡Hoy el chico podrá tener tres o cuatro padres! Asistimos a la implantación de un lenguaje equívoco: las palabras ya no significan lo que el diccionario dice de ellas sino algo nuevo, que gradualmente se intenta imponer. ¡Y vaya que van siendo exitosos en el intento!.

No sólo hay palabras tergiversadas. Hay palabras directamente prohibidas o que se intentan prohibir. En agosto de 2010, un gobernante electo por Sinaloa (México) fue multado por mencionar en público la palabra “Dios”, mientras hacía su campaña política.

Estas restricciones verbales tienen todo un sentido y un propósito: elaborar un nuevo lenguaje al servicio de la Modernidad. Dios no existe. Hay que sacarlo del diccionario y así, lenta pero firmemente, se van erradicando las palabras precisas y los juicios categóricos, que molestan, de modo que “El hombre queda castrado en su vocación metafísica”, tal señala Juan Carlos Monedero (h).

Lenguaje, Ideología y Poder
Ediciones CASTILLA
edicionescastilla@gmail.com

EN CAPITAL FEDERAL:
* Librería Vórtice -H. Yrigoyen 1970.
* Librería Imagen y Palabra - Av. Córdoba 1521.
* Librería Córdoba -Paraná 1013.
* Librería Club del Libro Cívico -Marcelo T. de Alvear 1348, local 147.
* Librería Huemul - Av. Santa Fe 2237.
* Librería Mendel - Paraguay 5163 (Palermo).

LA PLATA
* Librería Nacional - Calle 42 Nº 390, entre 2 y 3.

POR MERCADOLIBRE
http://articulo.mercadolibre.com.ar/MLA-595036045-lenguaje-ideologia-y-poder-juan-carlos-monedero-h-_JM#redirectedFromParent

Etiquetas:

Comentarios