Papa Francisco en Amoris Laetitia: la ideología de género vacía el fundamento antropológico de la familia

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"Niega la diferencia y la reciprocidad natural de hombre y de mujer. Esta presenta una sociedad sin diferencias de sexo, y vacía el fundamento antropológico de la familia."

(ArgentinosAlerta.org) En la recientemente publicada exhortación apostólica Amoris Laetitia, el Papa Francisco presenta algunos criterios para entender la realidad de la ideología de género, nacida con la denominación gender en Estados Unidos, la cual “niega la diferencia y la reciprocidad natural de hombre y de mujer”.

La ideología de género, explica el Santo Padre en el número 56 del documento, “presenta una sociedad sin diferencias de sexo, y vacía el fundamento antropológico de la familia”, además procura una identidad humana que puede determinarse de forma individual y ser cambiada en el tiempo.

56. Otro desafío surge de diversas formas de una ideología, genéricamente llamada gender, que «niega la diferencia y la reciprocidad natural de hombre y de mujer. Esta presenta una sociedad sin diferencias de sexo, y vacía el fundamento antropológico de la familia. Esta ideología lleva a proyectos educativos y directrices legislativas que promueven una identidad personal y una intimidad afectiva radicalmente desvinculadas de la diversidad biológica entre hombre y mujer. La identidad humana viene determinada por una opción individualista, que también cambia con el tiempo»[45]. Es inquietante que algunas ideologías de este tipo, que pretenden responder a ciertas aspiraciones a veces comprensibles, procuren imponerse como un pensamiento único que determine incluso la educación de los niños. No hay que ignorar que «el sexo biológico (sex) y el papel sociocultural del sexo (gender), se pueden distinguir pero no separar»

“Esta ideología lleva a proyectos educativos y directrices legislativas que promueven una identidad personal y una intimidad afectiva radicalmente desvinculadas de la diversidad biológica entre hombre y mujer”, alerta el Pontífice.

La exhortación también expone lo inquietante que resultan este tipo de ideologías “que buscan imponerse como un pensamiento único que determine incluso la educación de los niños” y que ignoran que el sexo biológico y el papel sociocultural del sexo (género), si bien pueden distinguirse, no pueden ser separados.

Por otra parte, lamentó que “la vida humana, así como la paternidad y la maternidad, se han convertido en realidades componibles y descomponibles, sujetas principalmente a los deseos de los individuos o de las parejas”.

Esta situación se deriva de “la revolución biotecnológica en el campo de la procreación humana”, la cual introdujo la posibilidad de manipular la generación de una nueva vida separándola de la relación sexual entre hombre y mujer.

El Pontífice resalta que no se deben aceptar ideologías que pretenden partir en dos los aspectos inseparables de la realidad, para no caer “en el pecado de pretender sustituir al Creador”.

Somos creaturas, no somos omnipotentes. Lo creado nos precede y debe ser recibido como don. Al mismo tiempo, somos llamados a custodiar nuestra humanidad, y eso significa ante todo aceptarla y respetarla como ha sido creada”, subrayó.

Por otra parte, «la revolución biotecnológica en el campo de la procreación humana ha introducido la posibilidad de manipular el acto generativo, convirtiéndolo en independiente de la relación sexual entre hombre y mujer. De este modo, la vida humana, así como la paternidad y la maternidad, se han convertido en realidades componibles y descomponibles, sujetas principalmente a los deseos de los individuos o de las parejas»[47]. Una cosa es comprender la fragilidad humana o la complejidad de la vida, y otra cosa es aceptar ideologías que pretenden partir en dos los aspectos inseparables de la realidad. No caigamos en el pecado de pretender sustituir al Creador. Somos creaturas, no somos omnipotentes. Lo creado nos precede y debe ser recibido como don. Al mismo tiempo, somos llamados a custodiar nuestra humanidad, y eso significa ante todo aceptarla y respetarla como ha sido creada.

En abril del 2015 en la Audiencia General en la Plaza de San Pedro, el Santo Padre destacó que “la diferencia sexual está presente en muchas formas de vida, en la larga escala de los vivientes. Pero solo en el hombre y en la mujer ella lleva en sí la imagen y la semejanza de Dios: el texto bíblico lo repite bien tres veces en dos versículos”.

“Esto nos dice que no sólo el hombre ha tomado en sí la imagen de Dios, no sólo la mujer ha tomado en sí la imagen de Dios, sino que el hombre y la mujer, como pareja, son imagen de Dios”, indicó el Papa.

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