Santa Teresa de Calcuta, protectora de los más débiles: “el aborto es hacer la guerra al niño”

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El Papa Francisco canonizó este domingo 4 de setiembre a una de las más grandes santas del siglo XX, Agnes Gonxha Bojaxhiu, más conocida como la Madre Teresa de Calcuta.

Elentir

(ArgentinosAlerta.org) La Madre Teresa de Calcuta fue una incansable protectora de los más débiles, sin esperar nada a cambio.

Una vida dedicada a la verdadera caridad: el amor a los demás

Hoy multitud de medios hablarán de su obra, y no me propongo hacer aquí una entrada para abarcarla, porque sería imposible. La vida de la Madre Teresa fue un canto del amor a los demás que es capaz de infundir en nosotros el amor infinito de Dios. Con cada uno de sus gestos, con cada acto de servicio a los demás, en los ambientes más pobres y necesitados del mundo, en sitios donde otros muchos nunca se habrían atrevido a entrar -como las leproserías-, nos demostró que la caridad no es solamente ayudar a los necesitados, sino también y en primer lugar amarles. Y precisamente sobre amor van las palabras de la Madre Teresa que os traigo a continuación.

Un valiente discurso ante políticos en Washington DC

El 3 de febrero de 1994 la fundadora de las Misioneras de la Caridad habló en el desayuno de Oración Nacional en Washington DC, Estados Unidos. Puedes leer el discurso entero aquí. La parte que citaré a continuación se refiere a una de las lacras que está cegando al mundo en nuestros días, una lacra que está amenazando la paz al amenazar la vida en el lugar donde ésta debería estar más protegida. Este discurso lo dijo ante una clase política que se muestra, a menudo, indiferente a este drama. La Madre Teresa nunca tuvo temor alguno a decir las cosas con valentía fuese cual fuese el auditorio. Aquel día hizo uno de los discursos más bellos, certeros y admirables que he leído en defensa del derecho a la vida:

“Hablamos del amor a los niños que es donde el amor y la paz deben comenzar. Estos son los hechos que contribuyen al rompimiento de la paz. Pero siento que el mayor destructor de la paz hoy en día es el aborto, porque es la guerra en contra los niños, el asesinato directo de los inocentes, asesinato de la madre en contra de si misma.

Si nosotros aceptamos que una Madre asesine a su propio hijo, ¿cómo entonces podemos decirle a otros que no se maten entre sí? ¿Cómo podemos convencer a una mujer de no tener un aborto? Como en todo, debemos persuadirla con amor y nos recordamos que amar significa dar hasta que duela. Jesús dio hasta su vida por amarnos. Así es que, la madre, que esté pensando en tener un aborto, debe ser ayudada a amar, o sea dar hasta que le duelan sus planes, o su tiempo libre, para que respete la vida de su hijo. El padre de ese niño, quien quiera que sea, debe dar también hasta que le duela. Con el aborto, la Madre no aprende a amar, sino a matar hasta su propio hijo para resolver sus problemas.

Y con el aborto, al padre se le dice que no tiene que tener responsabilidad alguna por el niño que ha traído a la vida. El padre es capaz de poner a otras mujeres en la misma circunstancia. Por lo tanto el aborto solo lleva a más abortos. Cualquier país que acepte el aborto, no le enseña a su gente a amar, sino a utilizar violencia para recibir lo que quieran. Es por esto que el mayor destructor del amor y de la paz es el aborto.

Mucha gente se preocupa bastante por los niños de la India, con los niños de Africa donde muchos mueren de hambre, etc. Mucha gente también se preocupan por toda la violencia en esta gran nación de los Estados Unidos. Preocuparse por esto es bueno. Pero casi siempre a esta misma gente no les interesan los millones que intencionalmente están siendo asesinados por decisión de sus propias Madres. Y este es el mayor destructor de la paz hoy en día – el aborto cegó a la gente.

Y por esto yo apelo en la India y en cualquier lugar – “traigamos de regreso a los niños.” El niño es un regalo de Dios para la familia. Cada niño está creado de manera especial a la imagen y semejanza de Dios para grandes cosas. Para amar y ser amado. En este año de la familia, debemos traer a los niños al centro de nuestro cuidado y atención. Esta es la única manera en la que este mundo podrá sobrevivir, porque nuestros hijos son la única esperanza para el futuro. Cuando los ancianos son llamados a donde Dios, solo sus hijos los pueden reemplazar.”




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